La Generalitat solicita a PP y PSOE que pacten una oferta
El Ejecutivo de Mas se abre a negociar una alternativa a su plan.

Josep Antoni Duran Lleida conversa con Alfonso Alonso, ayer, en el Congreso.
Algo empieza a moverse en el tablero catalán. Tras la tempestad, en forma de doble choque protocolario entre la Moncloa y el Ejecutivo catalán a propósito de sendas visitas a Barcelona de Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría, parece que se impone la calma. Y también el diálogo, que ha dejado de ser un recurso retórico, ya que los principales actores que participan en el ‘sudoku’ territorial han retomado recientemente los contactos sobre la cuestión catalana.
Según relató ayer el líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, el presidente del Gobierno, el jefe de la oposición y el propio dirigente democristiano han celebrado reuniones a tres bandas en los últimos días. Así, Duran y Rajoy se vieron el 16 de octubre, el día que el político catalán avisó al presidente del Gobierno que si no mueve ficha se encontrará con una declaración unilateral de independencia. El pasado miércoles, Alfredo Pérez Rubalcaba se reunió con Rajoy 48 horas antes de su encuentro con Mas y con el líder del PSC, Pere Navarro, en el palau de la Generalitat.
Una cita calificada por el Ejecutivo catalán de «importante».
El choque de trenes está un «poquito más lejos», se ha abierto «una pequeña puerta a la esperanza» para reconducir la situación en Cataluña y avanzar hacia el diálogo, dijo ayer Duran en la Ser. «Comienza a haber movimientos, la solución está lejos, pero empieza a haber el diagnóstico compartido de que alguna cosa hay que hacer», admitió a su vez el consejero catalán de Presidencia, Francesc Homs. La Generalitat rebajó el tono, destacó que tiene la percepción de que el menosprecio a Cataluña ya no es el mismo y, como hace una semana, señaló que cree que el diálogo reemprendido comienza a tener algo de «contenido».
Aun así, insistió en su defensa del derecho a decidir y reiteró que antes de final de año fijará la fecha de la consulta y la pregunta. Pero lo hizo más como un gesto hacia sus socios de Esquerra, con quien están en plena negociación de los presupuestos, que como una advertencia al Gobierno. Porque el Ejecutivo catalán, como ya dijo Rajoy en la carta que le envió Mas, no quiere poner plazos al diálogo.
Mover ficha
Homs y Duran, enemigos irreconciliables, se mostraron abiertos a explorar una vía alternativa a la soberanista y emplazaron al Estado a poner sobre la mesa una «propuesta atractiva», un plan B al proceso independentista que Mas, de la mano de Esquerra, inició hace nueve meses. PP y PSOE deben consensuar ahora una oferta de Estado para Cataluña, dijo Homs. La idea de la Generalitat es que con el Estatut quien propuso un encaje dentro del Estado fue Cataluña y ahora a quien le toca mover ficha es a la administración central.