Mas y Junqueras escenifican un divorcio con «margen para el acuerdo»

No pueden sellar un pacto sobre los presupuestos y la lista única para las plebiscitarias .

Junqueras y Mas se saludan tras la reunión que mantuvieron ayer en la Generalitat.

Publicado por
cristian reino | barcelona
León

Creado:

Actualizado:

El presidente de la Generalitat se reunió ayer con los partidos que están a favor del derecho a decidir, más el PSC, para conocer la predisposición de cada uno para consensuar una hoja de ruta común antes de tomar una decisión sobre las elecciones plebiscitarias. El encuentro más relevante y el que abrió la ronda duró poco más de una hora y sirvió para constatar las diferencias que existen entre Mas y el líder de Esquerra. Un distanciamiento amistoso, que Oriol Junqueras atenuó certificando que entre los dos pesos pesados del soberanismo hubo buen clima, «sintonía» y que aún hay «margen para el acuerdo». Pero por ahora cada uno va por su lado al no poder acordar un apoyo de Esquerra a los Presupuestos catalanes de 2015 y a la lista unitaria del soberanismo para las elecciones.

Socios durante dos años, Mas y Junqueras iniciaron los trámites del divorcio poco antes del 9-N, cuando el presidente de la Generalitat renunció a la consulta original y se decantó por una votación rebajada sin el acuerdo de las demás fuerzas soberanistas. Aun así, los partidos proconsulta, entre ellos Esquerra, cerraron filas con el 9-N. Pero en cuanto ha pasado la votación, las discrepancias han aflorado en todos los frentes. Hasta el punto que Mas y Junqueras fueron incapaces de alcanzar ayer un solo acuerdo en los temas centrales de la política catalana, los presupuestos y el proceso independentista.

En esencia, las diferencias entre republicanos y convergentes están en los tiempos. Junqueras tiene prisa y quiere que Mas convoque elecciones para iniciar un proceso constituyente que desemboque en la república catalana en un corto espacio de tiempo. Esquerra no quiere dilaciones ni negociaciones con el Estado que puedan desviar, a su juicio, a Cataluña del rumbo hacia la independencia.

Mas en cambio se lo toma con calma. Superado el escollo del 9-N y reforzado por el resultado de la consulta alternativa, el presidente de la Generalitat lleva la iniciativa por primera vez en dos años de legislatura. Ahora su primer reto es aprobar las cuentas de la Generalitat y para ese propósito ya sabe que no puede contar con Esquerra. De ahí el acercamiento con el PSC. Los socialistas, eso sí, solo respaldarán al jefe del Ejecutivo autonómico en las cuentas del próximo año si se compromete a agotar la legislatura.

El posible adelanto electoral en Cataluña, por tanto, es a día de hoy toda una incógnita. Tras hablar con partidos y representantes de la sociedad civil, el presidente de la Generalitat dará pistas sobre sus intenciones el próximo 24 de noviembre en un acto donde presentará la hoja de ruta que quiere acometer para culminar el proceso político que inició hace dos años. El líder del PSC, Miquel Iceta, en cualquier caso, opinó después de reunirse con el dirigente nacionalista que su impresión es que no tiene intención de anticipar los comicios.

Ni los socialistas ni Iniciativa ni Unió apoyan el adelanto electoral para convertir los comicios en un plebiscito sobre la independencia. Los dos partidos de izquierdas creen que el hipotético cambio en el panorama político en España después del ciclo electoral de 2015, locales, autonómicas y luego generales, y la posible configuración de un escenario más favorable para la negociación de las reivindicaciones catalanas son factores a tener en cuenta y desaconsejan la convocatoria inmediata. En este punto, Mas choca con Junqueras. Esquerra quiere elecciones ya como paso previo a la declaración de independencia, en tanto que el presidente catalán sólo accederá al adelanto si hay lista común que transforme la votación en plebiscitarias.

Cargando contenidos...

Este es el otro punto en el que no se ponen de acuerdo. El presidente de la Generalitat quiere una candidatura unitaria, siempre y cuando la lidere, y que le serviría para mitigar la situación de caída libre en la que se encuentra su partido. Esquerra, por contra, solo habla de compartir programas.