Las urnas examinan la corrupción
La cita con las urnas del 24 de mayo pondrá a prueba la tolerancia de la ciudadanía con la corrupción y la forma en que la castigan. A lo largo de los últimos cuatro años han sido muchas las comunidades azotadas por escándalos, algunos heredados de la legislatura anterior. En algún caso los supuestos responsables se han visto apeados de la carrera electoral, pero en otros concurrirán a las urnas como si el pasado no existiera.
La autonomía más azotada por esta lacra en la última legislatura ha sido, sin duda, la Comunidad Valenciana, donde su presidente Francisco Camps tuvo que dimitir a mitad de mandato por su implicación en el caso Francisco Correa.
La Comunidad de Madrid es otra joya autonómica donde la corrupción puede pasar factura al PP. Al caso Francisco Correa se han sumado en los últimos meses otros como Púnica.
Palau, Pretoria, Mercurio, ITV, Jordi Pujol, Innova… la lista de casos de corrupción es mareante en Cataluña y los dos partidos más afectados son CiU y el PSC. Jordi Pujol confesó en junio pasado que mantuvo una fortuna oculta al fisco durante más de tres décadas.
En Galicia, sus principales ciudades han vivido una legislatura convulsa a consecuencia de escándalos como Pokemon o Campeón.
Un histórico del PP, el ex presidente murciano Ramón Valcárcel, está en el foco de la investigación del caso Novo Carthago, que investiga unas recalificaciones de terrenos protegidos.
Sobre Andalucía pesan los casos de los ERE fraudulentos, los cursos de formación o Mercasevilla, todos ellos relacionados con el PSOE. Unos casos que, sin embargo, no pasaron factura a Susana Díaz en las elecciones autonómicas de marzo pasado. Y a tenor del último estudio del CIS, el PP tampoco se vería afectado el 24 de mayo en Castilla y León por las acusaciones del cobro de comisiones ilegales por parte de algunos altos cargos de la administración autonómica a cambio de la adjudicación de parques eólicos.
Hace cuatro años muchos de estos casos de corrupción apenas fueron castigados por los electores. El 24 de mayo se comprobará hasta que punto se ha agotado la paciencia ciudadana.