Diario de León

ELECCIONES CATALANAS | LOS RESULTADOS

Victoria amarga para la independencia

Artur Mas gana las elecciones pero sólo alcanzaría la mayoría absoluta con el apoyo de CUP. Ciutadans, el gran triunfador de la jornada, casi triplica su presencia en el Parlamento de Cataluña . El PSC retrocede, pero menos de lo esperado, el PP y Podemos sufren un descalabro .

Raúl Romeva, cabeza de lista de Junts pel Si, con Artur Mas, celebran el resultado.

Raúl Romeva, cabeza de lista de Junts pel Si, con Artur Mas, celebran el resultado.

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RAMÓN GORRIARÁN | madrid
León

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Junts pel Sí, la lista independentista de Artur Mas, triunfó en las elecciones catalanas, pero se quedó lejos de ganar el plebiscito soñado por el soberanismo. No logró la mayoría absoluta ni en votos ni en escaños. Se quedó en 62 diputados, y sumados sus votos a los de la CUP se tuvo que conformar con el 47,8% de las papeletas. Fue, en definitiva, una victoria, amarga, inútil e insuficiente para dar un impulso a su proyecto para desgajar Cataluña de España. Todo lo contrario de Ciutadans, que, siendo la segunda fuerza, se convirtió en el ganador de la noche con 25 diputados, casi el triple de los que obtuvo hace tres años.

Artur Mas puso al mal tiempo buena cara y calificó de «históricos» los resultados. Pero sabe que no lo son. Los números complican sobremanera sus planes porque es rehén de la CUP, que con diez escaños tiene la llave para hacer avanzar el proceso soberanista o mandarlo al garaje. El problema para el presidente catalán es que el partido antisistema, pero también Esquerra, su socio, quieren apretar el acelerador hacia la independencia, y él tiene que ralentizarlo y negociar con el Gobierno central. Mas, en todo caso, está obligado a buscar tiempo debajo las piedras y aseguró que el proceso continúa. ¿Cómo? No se sabe.

El soberanismo experimentó, pese al fuerte crecimiento de la CUP, un retroceso más que notable. Sumadas ambas candidaturas, llegan a los 72 diputados y superan en cuatro el listón de los 68 de la mayoría absoluta. Pero hace tres años tenían 74, y solo entre CiU y Esquerra cosecharon 71, nueve menos que los obtenidos ayer. Se mire por donde de mire, el independentismo ha perdido fuelle aunque haya ganado las elecciones con una enorme ventaja sobre el segundo.

Los soberanistas es cuerto que han perdido una batalla, pero la contienda seguirá porque no tiene intención de claudicar. El independentismo es la primera fuerza política en Cataluña con casi el 48% de los votos. Un gran depósito de confianza de la sociedad catalana, pero insuficiente para las muy altas expectativas levantadas en una campaña que se jugó al todo o nada.

Mas hizo como si nada hubiera pasado, y ejerció anoche el papel del candidato que no era, iba de cuatro en la lista, y proclamó con menos sonrisas de las habituales que queda «mucho trabajo por delante, y esto nos da fuerza», pero también avisó a sus potenciales aliados de la CUP que «administrará la victoria con sentido de concordia hacia España». Unos minutos antes desde el partido asambleario avisaron que ya no tienen «nada que hablar con el Estado español».

Todo apunta a que se va a abrir un gran paréntesis político en Cataluña hasta las elecciones generales de diciembre. Mientras, Mas intentará hacerse con la investidura, para la que necesita el apoyo en primera votación de la CUP para la mayoría absoluta requerida. David Fernández, su hasta ahora cabeza visible, dijo que de eso nada, y que tendrá que apañarse en segunda votación con una mayoría simple, que sí tiene.

Las cábalas y cuentas de Junts pel Sí contrastaron con el júbilo con motivos de Ciutadans. El partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas rompió todas las encuestas y se encaramó a la segunda posición con 25 escaños. Su campaña de derecha reformista catalana y en catalán, y que asume que debe de haber cambios en la relación de Cataluña con España surtió efecto frente al perfil españolista e inmovilista del PP, al que más que duplicó en votos y escaños. El partido naranja se convierte así en la primera fuerza no soberanista de Cataluña, y se coloca en una posición inmejorable para las generales.

Risas y lágrimas

El PSC se aferró al tercer lugar con 16 escaños y, sobre todo, ahuyentó el fantasma del ‘sorpasso’ de Catalunya si que es Pot, la lista apadrinada por Podemos e Iniciativa. Los socialistas era lo que más temían, que el partido de Pablo Iglesias se convirtiera en la primera fuerza de la izquierda no independentista. Lo consiguieron con una campaña buena y novedosa de Miquel Iceta, pese que la defensa de un proyecto de tercera vía con una reforma constitucional como oferta de cabecera ha tenido escasa visibilidad ante la polarización de las posturas. Pese a esa satisfacción, el PSC retrocedió al perder cuatro diputados respecto a 2012. Sacó además los peores resultados de la historia de un partido que vivió muchos años como segunda fuerza catalana, y hasta primera, con 40 o 50 escaños. Logró el consuelo del pobre.

Todo lo contrario que Catalunya si que es Pot, que de aspirar a discutir el liderazgo a Junts pel Sí se tuvo que conformar con ser la cuarta fuerza. El revés ha sido tal que ni siquiera alcanzaron los 13 diputados que cosechó Iniciativa en solitario hace tres años. Se quedaron en once.

Para mal resultado sin paliativos el del PP, que sumó once diputados, ocho menos de los que tenía. La candidatura del contundente Xavier García Albiol no fue el reconstituyente que se esperaba. El discurso de que no hay nada que cambiar ni dialogar ha demostrado ser ineficaz.

La CUP tambiñen tiene motivos para la risa, no en vano es otro de los ganadores del 27-S. Ha más que triplicado su presencia en la Cámara catalana al pasar de tres a diez diputados. Su lenguaje independentista sin dobleces fue un imán para los votantes de Esquerra desengañados por el pacto con Artur Mas, hasta hace dos días su bestia negra.

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