Urkullu y el PNV mediaron para forzar los comicios
El lendakari y Ortuzar, de acuerdo con Sánchez e Iceta, han mantenido contactos.

Urkullu evitó responder a los periodistas en los pasillos del Parlamentio Vasco. DAVID AGUILAR
Olatz Barriuso | bilbao
El lendakari Urkullu y el PNV están dispuestos a hacer «todo lo que esté en su mano, hasta el último minuto», para evitar la aplicación del artículo 155 en Cataluña, aunque no ocultan que el paso atrás de Carles Puigdemont, que, según las fuentes consultadas, «tenía decidido» el miércoles por la noche disolver el Parlament y convocar elecciones autonómicas, complica considerablemente encontrar una solución mínimamente satisfactoria a la peor crisis política de la historia democrática de España.
Ése ha sido el empeño, durante el último mes y singularmente desde el sábado pasado, cuando el Gobierno central aprobó en consejo de ministros extraordinario una versión ‘dura’ de la intervención de la autonomía catalana, del jefe del Ejecutivo de Vitoria y del presidente del EBB, Andoni Ortuzar. Ambos dirigentes nacionalistas han contado en sus esfuerzos mediadores entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont, finalmente baldíos, con la complicidad absoluta del PSOE y el PSC, con quienes coordinaron directamente enfocar su labor a un objetivo claro, forzar al president a convocar elecciones para detener el choque de trenes y arrancar al jefe del Ejecutivo central el compromiso de frenar la activación del 155 a cambio si se daba ese supuesto. Todo ello impulsado y favorecido por influyentes ‘lobbies’ empresariales, sectores sociales y de la Iglesia y una porción significativa del nacionalismo institucional catalán, convencida de que proclamar unilateralmente la independencia es un suicidio político, estratégico y económico a medio plazo.
Los teléfonos del lendakari y de Sabin Etxea llevan echando humo desde el referéndum ilegal del 1-O pero la ‘línea caliente’ con el Palau de la Generalitat y con el Palacio de La Moncloa se ha intensificado a medida que el abismo se acercaba y el vértigo hacía presa en la clase política y, sobre todo, en la empresarial. Importantes buques insignia de la economía española han telefoneado en las últimas horas al Ejecutivo del PP para reclamar una tregua en la aplicación del 155, convencidos de que la inestabilidad y las turbulencias se extenderán desde Cataluña a toda España.