La candidatura de Maragall a la Generalitat dependerá de su voluntad
Ni el PSC ni el PSOE van a embarcarse en crisis internas por la candidatura a presidir la Generalitat de Cataluña. Los socialistas están resueltos a aceptar lo que decida Pascual Maragall; si quiere presentarse a la reelección, encabezará el cartel electoral de otoño próximo, y si no es así, su relevo será el ministro y primer secretario del partido, José Montilla. No habrá, desde luego, primarias, como se sugirió en algunos momentos desde el entorno del presidente del Gobierno catalán, unas votaciones que tendría ganadas por su ascendiente entre la militancia. La mayoría de la dirección del PSC es contraria a que Maragall se vuelva a presentar. La misma opinión, pero unánime, existe en la ejecutiva del PSOE. Pero ni un órgano ni otro llevará la contraria el presidente de la Generalitat si, al final, decide aspirar a la reelección. «Está en sus manos», afirma un dirigente de los socialistas catalanes. El interesado, entretanto, no ha dado ni una pista de sus intenciones. El único compromiso que ha adquirido fue el de resolver rápido la incógnita. Esta semana, aseguran fuentes del PSC. La consigna impartida por Montilla es no hacer una batalla de la candidatura del partido para las próximas elecciones autonómicas. Lo que más desean los nacionalistas y lo que menos conviene a los socialistas, afirman las fuentes consultadas, es enzarzarse en una disputa interna por el cabeza de cartel que sólo conduciría a su debilitamiento ante la cita electoral de otoño. En el PSOE, a su vez, el secretario de Organización, José Blanco, ha ordenado no interferir en el debate del partido 'hermano' para no sumar nuevas fricciones a las ya existentes. La razón fundamental para que el aparato socialista se oponga a que el presidente repita es el sesgo nacionalista o maragallista de sus dos años y medio de mandato, con políticas en las que no se ha visto reflejado el proyecto del PSC. Las actuaciones unilaterales de Maragall, como la frustrada crisis de Gobierno de octubre pasado, causaron también malestar en la dirección del partido. Maragall ya ha recibido a través de personas, como el ex vicepresidente Narcís Serra, el mensaje de que un amplio sector de la dirección de su partido no ve con buenos ojos su candidatura, pero sigue sin hacer pública su decisión y se guarece en la ambigüedad. Desde su entorno se sostiene que es, en palabras de su hermano Ernest, «un valor político» indiscutible y el único en el PSC que podría ganar unas elecciones a CiU, además del líder preferido para la mayoría de los afiliados. Las espadas, de momento, se mantienen en el aire, pero muy pronto caerán. El jueves, Maragall se reunirá en el palacio de La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero. El motivo oficial de la entrevista es valorar los resultados del referéndum estatutario del pasado domingo, pero nadie duda de que la candidatura del PSC tendrá un lugar preferente en la conversación.