Diario de León

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Los pechos por delante

La muestra puede verse en la Casa de las Carnicerías

La muestra puede verse en la Casa de las Carnicerías

Publicado por
Marcelino Cuevas
León

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Desde el siglo XVI y hasta el final de le Guerra Civil en 1939, las amas de cría, las nodrizas, ejercieron su profesión en toda España. Muchas fueron las jóvenes mujeres que abandonaban su hogar, para criar a los hijos de las familias acaudaladas, de los nobles y de la realeza. Su procedencia solía ser la de lugares enclavados en la montaña, siendo famosas las de Burgos y sobre todas ellas las del valle del Pas, en Cantabria. De algunas se conserva el recuerdo histórico, como es el caso de María Gómez, natural de Vega del Pas, ama de cría del príncipe Alfonso, cuarto hijo de Isabel II y Francisco de Asís, nacido el 28 de noviembre de 1957, que posteriormente ascendiera el trono como Alfonso XII. Las amas de cría tenían una consideración importante en las casas donde prestaban sus servicios, ya que en aquellos tiempos se pensaba, por ejemplo, que el recibir la leche de una mujer que hubiera mantenido una disputa momentos antes, podía producir graves deterioros en la salud del bebé. Por eso se les trataba mejor que a los demás criados y, además, solían vestir con cierto lujo, lo que provocaba la envidia de la servidumbre. Por ello muchas veces los criados no dudaban en valerse de cualquier medio para retirar la leche del ama y conseguir que se la despidiera. Una aldeana pasiega, nieta y sobrina de amas, afirmaba que las echaban perejil en la comida para que se les marchara la leche. Durante una prolongada época, casi tres siglos, la de ama de cría fue una profesión bien considerada, que llevaba a jóvenes madres de las aldeas más remotas a buscar trabajo en las ciudades a las que llegaban para ofrecer sus pechos llenos dejando a sus pequeños hijos al cuidado de otras mujeres de sus pueblos. Es notorio que en Granada las potenciales amas de cría se reunían para ofrecer sus servicios en la plaza de la Catedral, que llegó a conocerse por la plaza de las Pasiegas, pues, como hemos señalado, ese hermoso valle cántabro era su lugar de procedencia más habitual. Las amas de cría debían llegar a las ciudades provincias de dos certificados, uno médico, que dejara claras las bondades de su salud y otro, indispensable, del párroco del pueblo, que pusiera de relieve sus altas cualidades morales. Pero la llegada a finales del siglo XIX de la leche pasteurizada, con lo que ya se podía alimentar a los niños con leche animal sin peligro, y la aparición en 1875 de las tetinas de caucho vulcanizado, además del cambio social que sufrió la sociedad española, hizo que poco a poco esta profesión fuese desapareciendo, hasta terminar prácticamente en los años cuarenta del siglo XX. De todo esto da noticia gráfica la exposición que puede verse en la Casa de las Carnicerías, de Caja España, y de la que su comisario, Joaquín Díaz, dice: «Esta colección muestra un poco todo eso: la prosperidad que la ciudad ofrecía a cambio de unos servicios». Horario: Laborables de 19.00 a 21.00 y festivos de 12.00 a 14.00.

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