La tarta del Reino de León que hacen estas monjas solo con avellana ya tiene dos premios
Premiada en la Feria de Productos de León y reconocida por la Guía Repsol, esta tarta artesana del Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas sorprende con su receta y un sabor que homenajea al Reino de León

La emblemática Tarta del Reino de León, decorada con el histórico león rampante sobre azúcar glas, elaborada de forma artesanal por las monjas del Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas.
Hay tartas que se comen. Y luego están las que se recuerdan. La Tarta del Reino de León, elaborada de forma artesanal por las monjas del Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas, es una de esas creaciones que, aunque recientes, parecen llevar siglos entre nosotros.
En enero de 2026, la prestigiosa Guía Repsol le otorgó a su obrador uno de sus codiciados Soletes, una distinción que reconoce espacios gastronómicos auténticos y con alma. Dos años antes, en 2024, la misma tarta fue galardonada con el Primer Premio al Mejor Dulce en la 30ª edición de la Feria de los Productos de León. Dos premios para un postre conventual sin pretensiones, pero con una potencia simbólica y sensorial arrolladora.
El Monasterio y una receta que une fe, tierra y sabor
Ubicado en pleno centro histórico de León, el Monasterio de las Concepcionistas Franciscanas fue fundado en el siglo XV, pero su obrador actual comenzó su actividad en 2021. Lejos de replicar fórmulas clásicas, las monjas decidieron crear una receta con identidad propia: una tarta elaborada exclusivamente con harina de avellana, huevos y azúcar, sin conservantes, sin aditivos y sin la omnipresente almendra.
Desde entonces, las hermanas hornean dulces que venden a la antigua, por encargo.
Gastronomía
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Patricia de la Torre
Un bocado con memoria tostada: solo avellana, sin trampa ni cartón
La Tarta del Reino de León no busca ser viral. No lleva pistacho iraní ni es low carb. Lleva lo justo. No necesita más. Su textura es suave, casi aérea, con un sabor tostado que se despliega lentamente en boca.
Aunque por fuera recuerde a la clásica Tarta de Santiago (especialmente por la decoración en azúcar glas con un símbolo central), lo cierto es que sigue otro camino: en lugar de la cruz compostelana, luce con orgullo el león del Reino de León, y en lugar de almendra, tiene avellana.
Además de esta tarta, últimamente destaca un nuevo dulce que también pinta a premio: 'Las amarguras', el honor a la Virgen de la Amargura de la Cofradía de minerva que cuidan en su capilla.