CORNADA DE LOBO
Banda ladrones
Difícil lo pone el obispo de Valladolid para ser respetado cuando va de suyo o de vocero en jefe de los obispos en su conferencia episcopal, monseñor Argüello, un Júpiter engolado y tonante con su pedrada: «cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones... a las pruebas me remito». Y como bicho al que han pisado el rabo, replica a monseñor el ministro Bolaños: «¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como «banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito»?». Y ya hay lío otra vez. A las andanadas legislativas del Estado replica el preste mitrado subiendo al púlpito toda la artillería doctrinal con su guiño al Aznar de «quien pueda hacer, que haga», apuntándose él con púrpura y jerarquía sin importarle incomodar a toda esa Iglesia sencilla que está a la suyo ignorando al César y no viéndose incluída ni en las palabras ni en las intenciones políticas de su arzobispo pucelano, que también arrimó estopa al colectivo lgtbi+: «¡Qué bien lo del Orgullo!, porque ese es el pecado de Satán: el orgullo». Y en este punto la mariconería bendita hizo público su agradecimiento infinito a ese Argüello por verles y definirles como satanes, demonios coloraos, pues eso significa que, además del de adelante, les pondrá un rabo por detrás, que amén de mucho más largo, termina en flechita juguetona... ¡ay, diablillos!...
Por lo demás, no dejó monseñor charco sin pisar en este discurso de clausura en Salamanca (académica palanca): «Los inmigrantes tienen deberes a la hora de su integración, porque si no, aprenden rápido el camino de los derechos»... «las democracias occidentales se han convertido en asistencialistas dando paguitas porque interesan ciudadanos comprados por subvenciones», «el Estado no debe convertirse en una Cáritas laica que da limosnas» (¿?, ¡!, vaya, ¿le pisan su monopolio limosnero?, !!)... Pero no ha dicho nada nuevo. Es puro eco y campana. Toda su «docta homilía» es un corta y pega de lo que va predicando aquí y acullá la derecha extremada, la derechita cobarde, la extremista, la derechona finolis y... ¿Dios qué piensa de todo esto, don Camilo?...