Diario de León

LA 5.ª ESQUINA

Laboratorios de preguntas e ideas

Publicado por
jesús á. courel
León

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Anadie extraña que las propuestas laborales del siglo XXI pasen por el sector de las industrias creativas. El caso de Islandia es un ejemplo a imitar. En ese país —sumido hace unos años en la misma crisis económica que el resto de Europa—, apostaron por la cultura y los beneficios que ahora perciben dobla en número al sector agrícola y a la exportación del bacalao, que fue la primera industria de la isla. En Islandia empezaron a superar el desastre financiero apoyándose en las manifestaciones culturales (sin olvidar el llamado «turismo cultural»), gracias a la ministra del ramo, cuya gestión pasó por convertir a los jóvenes creadores en protagonistas del cambio económico surgido en el país; o lo que es lo mismo, se ha pasado de una sociedad de cartón piedra (falsa como el sistema y los políticos que la dirigían), a crear riqueza e ilusión a través del fomento de las artes, como proponían los antiguos griegos. En sus propias palabras: «una economía basada en la creatividad y no el dinero fácil», conceptos en los que el hombre juega un papel fronterizo, como diría el filósofo Eugenio Trías, en ese laberinto que provoca el diálogo entre la razón y sus sombras.

En una sociedad como la nuestra, cada vez resultan más atractivos los caminos heterodoxos. Convivir con una conciencia independiente —no solo de la corriente ideológica general, sino de las exigencias del estómago, que diría el Lazarillo—, es el mejor bálsamo para volver a casa sin las alforjas de la servidumbre. Las artes son la base de la salud de la economía, dice la ministra de Cultura islandesa, porque nacen de las preguntas y de las ideas. Y no le falta razón.

Muchos jóvenes se lanzan a la creación de nuevos proyectos vinculados a la agricultura, la ecología, las nuevas tecnologías, música, literatura, etc., cuya base es generar actividades autofinanciadas y donde se elimina el carácter de dependencia del que hasta ahora éramos cautivos. Así lo hace Ecoperia, empresa ubicada en Villómar (Mansilla de lasMulas), donde han puesto en marcha un proyecto piloto con cultivos ecológicos, cuyo objetivo es lograr la autogestión. La primera etapa se centra en la formación de los jóvenes, después la creación de un vivero de empresas para generar empleo (sobre todo a colectivos en exclusión social y discapacitados) y, por último, crear una red de distribución de sus productos. Incluso quieren que hasta el reparto sea sostenible. Les parece que la distribución final, para entregar el pedido, se pueda hacer con bicicleta. Quizá con aquella con la que el tío Silvestre volvía cada tarde de la ciudad al campo… Había que hacer algo.

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