Diario de León
Publicado por
MARÍA J. MUÑIZ
León

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Era el peligro de estirar la cuerda y quedar rezagado en la carrera del rescate. Y se está cumpliendo. Aquel peleado gran músculo financiero de la enorme (en kilómetros) Castilla y León es hoy cola de ratón de los desvelos financieros del país. Hasta el punto de que puede convertirse en la primera víctima de la nueva política de liquidación (literalmente) de problemas irrelevantes para el festejado rebote de una economía que busca buenas noticias, y no pequeños quistes que rascar en su trasero.

Parece que la época de las cesiones sin fin ha terminado, y eso a Unicaja le da pocos dolores de cabeza. Quizá nunca quiso quedarse con el marrón del Ceiss otrora Caja España-Duero. Empeño tiene, y mucho, el FROB, al que sólo le falta como al ministro Montoro explicarlo con un gráfico digital para que los atribulados y confundidos partícipes de la fallida entidad local claudiquen y renuncien a la hasta el momento exitosa vía judicial; para poner aquí paz y después gloria en eso que llaman la «salida limpia» de la reestructuración financiera nacional. Que a las economías familiares les trae al pairo si se lleva por delante unos ahorros que no tienen nada de humildes (1.441 millones de euros de casi 38.000 penitentes, fieles devotos de las cajas de ahorro de sus entretelas).

Más allá de la lógica financiera, que como en las cosas del corazón es la finanza menos lógica, la cuestión es qué pasa con esos miles de clientes cautivos. Cautivos de confianza quebrada en «su» caja, en los directivos que les arreglaban desde la cartilla a las recetas en los fogones de sus cocinas. Cautivos del ahorro de toda una vida refugiados en lugar que al final no era tan seguro, y custodiado por reguladores y vigilantes de postín y reconocidos internacionalmente (¡glup!).

Ahora apremia la «resolución» de Ceiss. Término manipulable donde los haya, que admite tanto la subasta como la liquidación. ¿Serán las responsabilidades, penales si cabe, liquidables con la misma soltura? ¿Quedarán también en el olvido aquellas luchas intestinas de políticos de pueblo ignorantes y aferrados a sus aquís y ahoras para secuestrar el cacho grande, en una pugna que sólo sirvió a sus campañas antes de abandonar como ratas el barco que se hundía y sacudirse el polvo tras haber saqueado las prevendas que en otro tiempo ofreció el cargo?

Lejos quedan aquellos principios fundacionales de la caja de ahorros leonesa en su lucha contra la usura. La rentabilidad que buscaban aquellos ilustrados no tiene cabida en el canibalismo financiero a cuya obra nos sacrificamos hoy.

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