EL RINCÓN
Tiempos dulces
AL PSOE le sucede lo contrario que al PP. El partido y todas sus organizaciones regionales viven el período más dulce de los últimos muchísimos años. El 36º Congreso de primeros de este mes fue un éxito memorable. Pero también lo han sido los congresos regionales, que han constatado el final de etapas de problemas internos e incluso de enfrentamientos. El Congreso de los socialistas catalanes ha supuesto el establecimiento de un sano y difícil equilibrio de relaciones y de poderes, de cara al interior del PSC y de cara a sus relaciones con el PSOE y su implicación en la tarea nacional del mismo. Es verdad, como se ha dicho, que las victorias electorales ayudan mucho al buen desarrollo de los congresos y a la paz interna de los partidos. Pero eso no resta trascendencia a la visualización de este cambio sustancial en el panorama del socialismo español. Todo eso no quiere decir que hayan desaparecido los problemas y los retos, y no digamos las dificultades. Nadie va a ignorar que no es nada fácil el equilibrio Zapatero-Maragall, ni las relaciones entre las formaciones que uno y otro dirigen, con la decisiva colaboración de José Blanco y José Montilla. Tampoco sería prudente creer que ya no habrá confrontaciones dialécticas con motivo del grado de autogobierno al que aspiren los socialistas catalanes que rigen la Generalitat. Pero ese es el reto de unas relaciones democráticas y respetuosas entre las diferentes partes del rompecabezas. Hay que reconocer que todos están sabiendo estar en su sitio y ceder cuando ese es el único camino para que las cosas no se estropeen. Tener el Gobierno de España y el de Cataluña es una responsabilidad demasiado grande como para andarse con tonterías. No es extraño constatar que el desafío de los próximos años es recuperar el Gobierno de la autonomía madrileña y de la valenciana.