EL BALCÓN DEL PUEBLO
Después de la resaca
CONTINÚA la resaca del ascenso en Ponferrada. La ciudad, como todo El Bierzo, se siente más grande desde el pasado domingo. El testimonio quedó plasmado en el cuadernillo central que ofreció ayer a sus lectores este periódico. El fútbol, lo quieran o no los ninguneadores de garrafón, es capaz de unir, ahormar, proyectar pasiones y voluntades. Ponferrada no ha logrado en su historia reunir a 20.000 ciudadanos en favor de cualquier causa. Ni para celebrar la restauración del Castillo templario, ni la recuperación del teatro Bergidum, ni el novísimo logro del Museo de la Radio. Y menos aún para felicitarse por la declaración de las Médulas como Patrimonio de la Humanidad o por los conciertos en el restaurado monasterio de Carracedelo. El gran valor añadido a Ponferrada y al Bierzo se lo ha regalado La Deportiva. Hasta la genialidad de «Prada A Tope» palidece ante el acontecimiento. Tras la resaca del ascenso de la S. D. Ponferradina, le tocaba ayer el turno a la Selección Nacional. España/Francia se medían para pasar a cuartos de final. El resultado lo encontrarán en otras páginas. Sin duda alguna: también en la primera. Desde este balcón, ya con sus persianas bajadas, no es posible. Por cuestión de horario no puedo vocear si el gallo francés salvó su plumaje o el toro español fue indultado. Aquí, en León, en el descanso del partido estaba programado «Estopa en concierto». Prorrogaron su actuación, instalando una pantalla gigante en el coso taurino para seguir el choque futbolístico. Poco antes, a la caída de la tarde, desembarcaban los toros para la corrida del «bello arte del rejoneo», que pondrá el broche taurino a la feria leonesa, con Joao Moura, Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena en el cartel. Y dando un carpetazo a lo festivo, mientras tanto prosigue el sainete de Caja España. Los comportamientos electorales han degradado a la institución financiera. Pero bueno, eso es ya rastrojo quemado. Ahora visiono desde este balcón un tema que no puede esperar más. Silvia Clemente, consejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, declaró en nuestra ciudad que el proyecto minero y cultural de Sabero sigue adelante con el cubo de la discordia incluido. El ya famoso cubo, para todos los que lo han visto, es un adefesio imposible de asociar con en Museo Minero, ni con la minería, ni con Sabero y su historia. Simplemente, está allí colocado entre dos edificios nortabilísimos de la arqueología industrial tapando las vistas y la perspectiva. No tiene utilidad alguna para el Museo Minero. A los amigos y promotores del Museo, a las asociaciones culturales y a todo el que ha pasado por allí, les resulta inexplicable e incomprensible el armatoste perpetrado sin ninguna justificación. No consta que ese edificio, perfectamente inútil, fuera informado por la comisión de Patrimonio, ni siguiera algún procedimiento de exposición, convocatoria o licitación públicas. La opinión unánime es que debe ser demolido. Y cuanto antes, mejor. Silvia Clemente tendrá que explicar su empecinamiento en defender lo indefendible. Está claro que los habitantes de Sabero y la memoria de la minería de toda aquella comarca no merecen esa imposición por puro capricho.