TRIBUNA
Fusión fría
NOS ENCONTRAMOS en un momento en que la política, esta realizando un serio marcaje a las Cajas de Ahorro. Aprovechando la denominada crisis, se esta atacando a las cajas de ahorro desde diversos sectores a través de los medios, y en estos momentos vemos como la falta de responsabilidad de quien debe de tutelar las acciones de las entidades financieras de la región, pone en tela de Juicio a las entidades del sistema financiero regional que más beneficios aportan a la comunidad. Para ello vamos a desengranar los argumentos que se están utilizando, para promover la integración de la cajas en el denominado grupo contractual paritario, cuyo objetivo como bien han argumentado desde UGT sector ahorro, desvirtúa la esencia de las Cajas al vaciar de contenido los consejos de administración y asambleas. Músculo financiero: tras esta palabra se esconde la incapacidad de la Junta, de vertebrar una acertada política económica. Les emplazamos a que mencionen que empresa rentable no se puede acometer por falta de financiación. Para mayor inri tenemos el ejemplo de la venta del negocio azucarero de Ebro, en donde lo que falla no es la falta de músculo financiero, sino de un adecuado socio industrial, que la Junta no ha sabido encontrar. Para obtener músculo financiero no es necesaria una integración, de hecho, la integración propuesta, lo que provocaría seria un aumento del riesgo al consolidar las cuentas de las cajas y permitir realizar operaciones de mayor envergadura. Las cajas de la región ya actúan en la medida de lo posible como músculo financiero mediante la sociedad Madrigal. Las cajas de Castilla y león, colaboran a través de sociedades de capital de riesgo, para mantener todo el tejido industrial de la región, de hecho las desinversiones industriales realizadas por los bancos en la última década han sido ocupadas con éxito por las Cajas de Ahorro. En aquellos casos en donde es necesaria una gran inversión no solo acuden las Cajas sino también los Bancos ya que es necesaria la diversificación para que una entidad no asuma todo el riesgo de la operación. A mayores si lo que se necesitan son recursos, existen fondos de riesgo que aportarían lo que fuera necesario si se les propone un negocio rentable. Acceso a los mercados de capitales: la integración que se propone no aumenta el acceso a los mercados de capitales. En estos momentos el BCE, permite a todas las entidades de la eurozona, independientemente de su tamaño, acudir a las subastas diarias. Si hay escasez de liquidez es para todos, por lo que también la habrá par el Grupo de Cajas. No obstante podemos decir que las titulaciones de las cajas se realizan a través de Ceca, que mayor solvencia que el 50% del sistema bancario Español. Que menor riesgo que dividir entre 44 entidades en todo el estado que entre 6 de una sola región. Podemos contemplar lo que ha sucedido en Islandia, en donde las grandes entidades han quebrado y han arruinado al país. De esta lección se puede extraer la conclusión que aunque no es el caso, supongamos una quiebra del BBVA y el Santander, en España no sucedería lo mismo porque el 50% del sector bancario esta apoyado por las cajas. Las cajas, sólo operan en España por lo que están controladas, los grandes bancos operan a nivel internacional, por lo que el Banco de España no puede ejercer el mismo control sobre esas entidades. De hecho si tenemos un sistema financiero solvente, es por el estrecho marcaje que realiza el Banco de España a todas las entidades, debido a que tiene que vigilar las intenciones de los políticos respecto a las cajas. Y por supuesto gracias a este férreo marcaje nuestro sistema bancario es modélico en lo que se ha pretendido promover en la cumbre del G-20. Tamaño y escala: si fuera por el tamaño y escala, la Junta debería en un primer lugar haber intentado fomentar esta sociedad con las cajas rurales que según sus propias declaraciones serían las entidades que en estos m omentos más peligro corren. Obviamente de esta tutela no se obtiene el mismo beneficio, de ahí que la junta apenas se tome la molestia. Pero al igual que las Cajas de Ahorro, las cajas rurales también siempre han sabido sortear este problema a través de la colaboración entre ellas cuando lo consideran necesario. Todos los servicios comunes necesarios en las cajas de ahorro se realizan a través de Ceca, y allí participan libremente en aquellos proyectos que consideran que se ajustan a su negocio y estrategia, y desde ahí se accede al mercado de capitales, por lo que no existen grandes problemas de escala, ni de tamaño. De hecho hay cajas que colaboran entre ellas en todos los sectores. Por ejemplo Caja Duero, posee una empresa conjunta con otras tres cajas ( http://www.infodesa.es/ ), que realiza aplicaciones informáticas para sus entidades y para otras 17 cajas, reduciendo de esta forma costes. Otras cajas han creado empresas conjuntas para ahorrar los costes Informáticos, en sociedades de capital de riesgo, en inversiones, existe incluso Cajas de Ahorro que tienen una plataforma informática común sin que haya sido necesaria la creación de un Grupo de Cajas, cuya letra pequeña dice donde se debe de invertir el dinero. En la libertad para participar en cada proyecto estriba la diferencia entre la Ceca y la propuesta del Grupo de Cajas, ya que en el Grupo, todas las cajas deben de acatar la decisión del supuesto consejo de administración del Grupo y si Caja España y Caja Duero juntas ostentan la mayoría, que sentido tiene participar para el resto y si es paritario que beneficio obtienen las cajas grandes participando. Si no se consiguen ahorrar costes significativos porque no habrá integración, si no se va a disponer una cultura empresarial común, que sentido tiene participar en un grupo que te obliga a invertir donde tu no deseas o no aporta el beneficio que esperas u obliga asumir más riesgo del necesario. Si lo que queremos es un sistema sólido, lo que hay que valorar no es el tamaño sino la eficiencia y la gestión, y podemos decir que muchas cajas pequeñas lo hacen mejor que otras de mayor tamaño. El miedo político, se entiende porque con las nuevas reglamentaciones que pretende aprobar el gobierno, las fusiones de cajas no necesitaran de la aprobación de la consejería de economía de cada comunidad, esto tiene su lógica en cuanto son sociedades nacionales, que tienen clientes en todo el país y no se ciñen a una sola comunidad autónoma. Pérdida de cuota de mercado: Uno de los argumentos esgrimidos para la agrupación consiste en la posible perdida de un 5% de cuota de mercado en la comunidad. ¿Cuánta penetración de mercado están obteniendo nuestras entidades fuera de la comunidad? ¿Cuánto mercado se pierde regionalizando sociedades nacionales? ¿Cuánto pierden los clientes por falta de competencia entre entidades regionales y cuantos clientes se cambiaran a entidades de otras regiones por el mismo motivo? Las cajas tienen más de un siglo de vida que las comunidades autónomas y no son bancos, se deben principalmente a sus clientes, a los impositores y a la sociedad allí donde operan. Lo más triste de toda esta historia, es la unión de los representantes de dos partidos, que en pro de la comunidad, presentan un documento que ejecuta con maestría un robo a la sociedad para controlar y crear un seudo banco regional, sin tener el más mínimo respeto por la sociedad que supuestamente representan, ni por los órganos de administración de esas entidades. Utilizando uno los resortes mediáticos y este proyecto para ocultar su pésima gestión en materia económica en la comunidad y el otro malentendiendo el talante y la responsabilidad, apoyando, bien por falta de asesoramiento, bien por falta de experiencia, un proyecto realizado al margen de las entidades, de la sociedad, sin contar con los propios involucrados en una propuesta de Grupo Cajas de Ahorro de Castilla y León, que tal como esta redactada y las intenciones que persigue es la privatización encubierta de estas entidades. Están demostrando una falta de tacto, de capacidad de negociación, de irresponsabilidad escandalosa, generando polémicas, generando desconfianza en los ciudadanos y provocando enfrentamientos provincialistas, que afectan negativamente a la comunidad a los propios partidos y por supuesto a las propias entidades. Si una entidad escoge fusionarse será porque su estrategia empresarial lo aconseje o porque será capaz de obtener un mayor beneficio para la comunidad, pero nunca debe ser por imposición política.