Lucha contra la precariedad laboral
En el estudio se sistematizan las relaciones laborales con síntomas de precariedad en casos como contratos temporales, preparación profesional y trabajadores propuestos por una Empresa de Trabajo Temporal La protección frente a la inseguridad,

Alessandra Marconatto, autora de la investigación entre los directores Rodrigo Táscon López y Henar
Alessandra Marconatto es la autora de una investigación desarrollada en la Universidad de León sobre los instrumentos jurídicos de la lucha contra la precariedad laboral. Dicho estudio se ha llevado a cabo bajo la dirección los profesores de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social (Departamento de Derecho Privado y de la Empresa de la Universidad de León) Rodrigo Táscon López y Henar Álvarez Cuesta.
La doctoranda, que defenderá su tesis doctoral el próximo 25 de febrero en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho, explica que la protección frente a la inseguridad, la precariedad en el empleo y las situaciones de exclusión y desventaja social son sin duda los nuevos (o renovados) objetivos de la política social actual, que reaparecen con toda su crudeza al calor de la globalización y de la crisis económica actual.
Tales retos han de ser afrontados de forma decidida por el Derecho Social, en una coyuntura caracterizada por el recrudecimiento de las condiciones de competencia mundial que presiona hacia la reducción del coste del trabajo como elemento dinamizador de la economía.
La misión asumida en este trabajo, nos indica Marconatto, es intentar identificar los factores que propician el infierno diario y cotidiano en el que variados colectivos han de realizar su quehacer profesional, no rendirse al devenir y, una vez acotado, combatirlo con todas las armas (legales y convencionales) disponibles.
Mejores condiciones. La lucha por unas mejores condiciones laborales dista de ser, aun cuando algunas veces lo parezca, algo del pasado; antes al contrario, constituye uno de los objetivos primeros en el contexto actual de nuestra sociedad, como la tantas veces mencionada crisis económica ha mostrado con toda su crudeza.
Y no se trata ya sólo de un objetivo político o sindical, sino que su consecución tiene que ser también un logro jurídico, resultante del análisis de los instrumentos legales disponibles para tratar de combatir la precariedad laboral que, poco a poco y, en muchos casos de manera larvada, se ha ido adueñando de amplios sectores del mercado de trabajo.
Aspectos tales como la temporalidad, la exclusión social de ciertos colectivos con dificultades de inserción laboral, las mayores complicaciones de los jóvenes, el estancamiento salarial, etc., son analizados con detalle (desde la perspectiva española y brasileña), aportándose soluciones concretas desde una perspectiva jurídica.
Si tradicional fue asumir la existencia de trabajadores «de primera», contratados con carácter indefinido, frente a otros «de segunda», contratados temporales precarios, en la actualidad sigue conservándose en buena medida tal cliché, pero a los típicamente sometidos a término o condición procede sumar quienes aparecen aparentemente vinculados con carácter formativo, los puestos a disposición, cuantos sostienen un vínculo a tiempo parcial y otras relaciones fronterizas con el Derecho Laboral.
El trabajo de investigación de Marconatto trata de sistematizar las relaciones laborales con síntomas claros de precariedad en las siguientes manifestaciones: en primer lugar, los contratos temporales típicos por obra o servicio determinado y eventual por circunstancias de la producción; en segundo término, los vínculos de preparación profesional (para la formación y en prácticas) sometidos también a un tiempo determinado; en tercero, los trabajadores puestos a disposición por una Empresa de Trabajo Temporal llamados a aunar las condiciones de los temporales con las nacidas de la especial relación triangular; y para finalizar, cuántos prestan servicios a tiempo parcial y un elenco de las relaciones especiales, peculiares o excluida.
Otros colectivos. Pero la precariedad aquí analizada no sólo es la originada por los puntos negros que presentan los contratos laborales comunes, también afecta a colectivos que no disfrutan de la plena protección del Derecho del Trabajo, como la relación laboral especial de empleados de hogar (anunciada por el Gobierno pocos días ha su intención de modificar, por fin, y al menos, su régimen de Seguridad Social) o excluidos formalmente de su ámbito de actuación como los becarios.
Además, no cabe cerrar los ojos al panorama de precariedad y de huida del Derecho Laboral que ya se está dibujando merced a la vía de escape ofrecida al empresario para exteriorizar los costes laborales contratando empresas multiservicios o autónomos dependientes.
El futuro de la economía mundial no puede asentarse sobre los cimientos de la consolidación de la precariedad laboral que sufren amplios colectivos; un modelo de semejantes trazos no es ni justo ni sostenible y, por ello, es menester tratar de encontrar vías jurídicas que permitan el desarrollo humano y social junto al económico; a esta tarea tan ardua ha pretendido contribuir el trabajo de investigación del que ahora se da cuenta.