Diario de León

LEONESES POR EL MUNDO. REPÚBLICA CHECA | EDUARDO MÉNDEZ MARASSA

«En Asia no se ven las estrellas»

Nada más acabar Filología Hispánica en la Universidad de León se formó para poder dar clases de español en cualquier parte del mundo. De Estados Unidos a la República Checa, pasando

Eduardo Méndez Marassa, en una de las torres del Karlov Most (puente), de Praga.

Eduardo Méndez Marassa, en una de las torres del Karlov Most (puente), de Praga.

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A. Calvo | Ponferrada
Ponferrada

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A Eduardo Méndez Marassa le gusta «el reto diario de adaptarse a un lugar». Por eso, cuando acabó sus estudios universitarios de Filología Hispánica decidió hacer caso al impulso que le llevaba a hacer la maleta para lanzarse a recorrer el mundo. «En la provincia de León la única perspectiva laboral viable era ser profesor de Secundaria, eso siempre que hubiera plazas disponibles. Hice unos cuantos cursos para formarme como profesor de español como lengua extranjera y solicité una beca de la Universidad de León para trabajar en Estados Unidos. Tuve suerte y me la concedieron y ahí empezó el trajín», apunta este profesor que por trabajo ha estado viviendo en Worcester, en el estado de Massachusetts (Estados Unidos) durante un año. Después llegó el apartado asiático en las ciudades de Changsha, que es la capital de la provincia china de Hu-Nan, donde estuvo sólo ocho meses y después se fue a Hong Kong, que ha sido su destino más largo y donde vivió cinco años. Desde el mes de agosto reside en Praga, República Checa, con una beca del Ministerio de Educación. «Por vocación viajera y por ver cómo está el mundo del trabajo fuera de España», así resume este joven sus andanzas por el mundo para añadir: «Por supuesto, he estado en muchas otras partes del norte de América y del sureste asiático y si tuviera que mencionar un par de lugares a los que me gustaría volver y pasar más tiempo, me quedo con Camboya y la costa sur de Taiwán».

Este profesor leonés de 33 años da ahora clases de español y de Lengua y Literatura en el Instituto Gymnazium del barrio de Budejovicka, a poco más de diez minutos del centro de Praga en metro. Trabaja con chicos de 13 a 18 años que han decidido aprender español por diferentes motivos, «desde conocer una segunda lengua hasta presentarse a los exámenes de ingreso de una universidad española». «Este año tengo cuatro grupos diferentes, lo que hace unos noventa estudiantes; aunque en las clases de idiomas solemos dividir cada grupo en dos secciones para que todos tengan más oportunidades de participar. En el instituto hay doce profesores de español entre checos y españoles, por lo que el número total de estudiantes que aprenden español es mucho mayor», lo que demuestra el interés que existe en la República Checa por aprender castellano, donde los institutos públicos han organizado un programa de bilingüismo checo-español que está dando muy buenos resultados.

Sus múltiples viajes alrededor del mundo le han deparado una de las principales sorpresas. Durante su estancia en Hong Kong conoció a su esposa, que ya ha viajado dos veces a León. Se han casado por lo civil en marzo y ahora, el próximo verano, celebrarán la ceremonia china, que «está aplazada por falta de vacaciones y complicaciones organizativas». Después, decidirán dónde vivirán definitivamente. A Lorreine Chiu Wing «le gusta de la ciudad de León la gastronomía, la cecina, el vino del Bierzo y el poder ver las estrellas en el cielo la mayoría de las noches. Suena un poco hortera, pero es verídico ya que por desgracia en el Asia moderna e industrializada no siempre es posible». Eduardo Méndez Marassa también echa de menos de León «el tapeo y a la familia y las amistades, por descontado. En sitios urbanos como Hong Kong, el espacio y el aire puro de la montaña. Enfrentarte cada día a un reto en un país extranjero le da un sentido especial a las pequeñas cosas cotidianas y te ayuda a apreciar mejor lo que tienes y lo que dejaste atrás, puesto que te da más puntos de referencia con los que comparar lo propio. Además, llegar a un lugar ajeno es como tener que reinventarse varias veces en una misma vida, es divertido aunque al principio resulte agotador».

Mientras vivía en China su familia no fue a visitarle «porque el viaje era muy largo y complicado». Ahora, en Praga, «al lado de casa, me los traeré de visita más tarde o más temprano, pero generalmente, prefiero ser yo el que retorna a casa en las vacaciones».

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