Diario de León

El azúcar puede amargar la salud

La OMS inicia una campaña contra los azúcares añadidos. Nutricionistas, pediatras y endocrinos de León limitan la ingesta diaria de 50 gramos al día. Las azucareras hacen referencia a los informes de la OMS para señalar «evidencias científicas moderadas», sin estudios sólidos..

Una mujer pasea por la calle con comida y una bebida de refresco gigante. JUSTIN LANE

Una mujer pasea por la calle con comida y una bebida de refresco gigante. JUSTIN LANE

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carmen tapia | león

Primero las carnes rojas y procesadas y ahora el azúcar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de recomendar a los gobiernos que aumenten el impuesto a las bebidas azucaradas. El objetivo es parar la expansión de ‘la epidemia’ de obesidad. Una de cada tres personas tiene sobrepeso y la diabetes tipo 2 se ha multiplicado por cuatro en los últimos treinta años. Según la OMS, el aplicar un aumento del 20% en el precio final de las bebidas azucaradas supondría una reducción equivalente en el consumo de estos productos. Pero nada dice la OMS de la bollería.

Endocrinos, nutricionistas y pediatras siguen la línea de la OMS y recomiendan reducir al 10% el aporte calórico de azúcares en la dieta diaria en todo tipo de alimentos. Para un adulto tipo, el 10% de la dieta diaria tendría como máximo 50 gramos al día. Para comparar, una cucharada de postre colmada de azúcar contiene 6 gramos. Fuentes del Instituto de Estudios Documentales del Azúcar y la Remolacha (Iedar), puntualizan, sin embargo, que la OMS hace referencia a «evidencias científicas moderadas», para referirse a los estudios realizados sobre el azúcar, «es decir, que no son sólidos, no están suficientemente provados, por lo tanto reflejan una opinión».

La responsable de la Unidad de Nutrición del Hospital de León, María Ballesteros, argumenta que el consumo de azúcar ha aumentado en los últimos quince años «porque todas las campañas hasta ahora se han centrado en el control de las grasas» pero ahora saltan las alarmas con los azúcares libres, es decir, los añadidos a los alimentos por fabricantes, cocineros o consumidores y también los naturalmente presentes en la miel, jarabes como los siropes y zumos de frutas. «Describe un tipo de azúcares que pueden tener consecuencias fisiológicas diferentes de las incorporadas naturalmente en los alimentos».

La OMS hace referencia a que estudios realizados en adultos sugieren una asociación entre la reducción de la ingesta de azúcares libres y la reducción de peso corporal y su aumento, sin embargo, se asocia con un aumento. «En los niños también se ha observado que los que consumen muchas bebidas azucaradas tienen una mayor probabilidad de sobrepeso y obesidad que los niños con los menores consumos. A diferencia de los alimentos que contienen azúcares naturales, estas bebidas aportan pocos nutrientes, no contienen fibra y se asocian con el consumo de otros alimentos no saludables (salados y comida rápida)», explica Ballesteros. La fructosa, contenida en los edulcorantes calóricos (sacarosa, jarabe de maíz alto en fructosa, jarabe de maíz), «parece que podría aumentar el riesgo de hipertensión, síndrome metabólico, diabetes, enfermedad renal, enfermedad grasa del hígado, enfermedad cardiovascular..., aunque todo esto requiere de más estudios a gran escala», reconoce Ballesteros.

La necesidad de más «estudios sólidos» es uno de los argumentos utilizados por el Instituto de Estudios Documentales del Azúcar y la Remolacha (Iedar). «El informe de la OMS, en la página 4, se define lo que es una recomendación condicional, es decir, que no hay un estudio de los beneficios o los riesgos que comporta esta recomendación. También define la evidencia científica como moderada, que no es sólida ni suficientemente probada», explica Isabel Vasserot, directora del Iedar. «En la obesidad intervienen múltiples factores y el abordaje de su prevención ha de hacerse desde una perspectiva 360 grados que incluyan la educación y el fomento de hábitos y vida saludable entre otras medidas», afirma. «El azúcar es un carbohidrato que aporta 4 kcal al igual que el resto de carbohidratos. Cuando se la elimina o sustituye de los productos de alimentación es necesario sustituir todas las funciones que aporta a los alimentos, por lo que a veces el alimento “reformulado” tiene más calorías o mayor número de aditivos que han de reemplazar todas estas funciones que presta el azúcar».

El Iedar recuerda otros estudios obviados por la OMS, como el de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (Efsa) «que no estimaba que hubiera ningún umbral de consumo». El azúcar lo «fabrica» la remolacha azucarera o la caña de azúcar, «la misma molécula de azúcar presente en la raíz es la que la industria pone en el azucarero o está presente en una piña o una manzana. De hecho, su distinción analítica es imposible, por eso en el etiquetado viene el total de azúcares». Para Iedar, «lo recomendable es una ingesta variada y equilibrada que puede contener azúcares de distintas fuentes, añadidas o naturalmente presentes». El Iedar es contrario al aumento de los impuestos para las bebidas azucaradas «porque perjudicaría a las familias con menos poder adquisitivo. La nutricionista María Ballesteros cree, además, que de llevarse a efecto ese impuesto «debería abaratarse el de los productos sanos como frutas y verduras».

El endocrino, Daniel de Luis Román, del Centro de Investigación de Endocrinología y Nutrición Clínica de Valladolid, destaca que las grasas deben ocupar el 30% de la ingesta de calorías diarias «pero las buenas, las procedentes de los aceites de pescado, aceites de oliva y vegetales, y menos el de los lácteos y las carnes muy grasas». Todos los hidratos de carbono se transforman en glucosa, pero es aconsejable tomar los que provienen de una patata, por ejemplo. No somos partidarios de los refrescos».

Las madres y los padres están preocupados. Silvia Rodríguez, fundadora del movimiento ‘Creciendo juntos’ de León, asegura que los alimentos infantiles disponibles en el mercado tienen un exceso de azúcar. «Los refrescos, los zumos, las galletas, las chocolatinas, la bollería industrial, las bebidas de cacao y cereales del desayuno; incluso las papillas. Se prima dar sabor y dulzor a los alimentos por encima de su calidad nutricional y esto es muy peligroso».

El jefe del Servicio de Pediatría del Hospital de León, Santiago Lapeña, pide moderación en el consumo de azúcares. «Hace 40 años no hablábamos de esto. No existían las tablets ni Internet y los niños se comían el bocadillo en la calle. A esto hay que añadir que la alimentación es menos natural, los niños comen alimentos elaborados», afirma el jefe de Pediatría del Hospital.

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