León ruge con los chicos más veloces del cubo de rubik
Dos jóvenes de 14 y 18 años organizan el primer campeonato de Speedcubing en León con 70 participantes que miden su pericia de movimientos en Espacio Vías

El cubo de Rubik tiene una cifra impronunciable de combinaciones diferentes —43 252 003 274 489 856 000— pero solo hay solo hay una configuración correcta que muestra todos los colores alineados en cada una de sus seis caras.
Hay personas que no han logrado resolver este rompecabezas tridimensional en su vida y hay que quien lo logra en tan solo 5 segundos y 53 décimas y es capaz de hacerlo a ciegas.
No es magia, aunque el cubo de Rubik, el juguete más vendido del mundo, se promocionó como «Cubo Mágico» en los años 80 cuando llegó a los hogares españoles como regalo de Reyes o de cumpleaños.
Carlos Cascos González, un estudiante de 3º de ESO de 14 años, tiene su récord en el cubo 3x3 en 5,53 segundos y una media de 7,67 segundos. Es el primero de esta categoría en España.
Diego Rodríguez Villafañe, estudiante de primero de Ingeniería Industrial de 18 años, es el quinto más veloz en la categoría de Skewb, un modelo de cubo que tiene diferentes formas geométricas.
Ambos jóvenes son los organizadores del León Open 2025, el primer campeonato de Speedcubing que se celebra en la provincia leonesa este sábado 13 y el domingo 14 de septiembre, bajo el paraguas de la Asociación Española de Speedcubing y con el respaldo del Ayuntamiento de León.
Espacio Vías es el escenario en el que casi 70 jugadores —solo hay dos jugadoras inscritas— de nueve países medirán su memoria muscular y destreza en el manejo del rompecabezas tridimensional. Y el León de San Marcelo que sale de una alcantarilla es su mascota. La imagen que han imprimido en los antifaces que regalarán a los participantes para las competiciones a ciegas.
Hay inscritos jugadores de España, Colombia, Polonia, Portugal, Venezuela, Finlandia, Japón, Australia y Perú. «En León se practica muy poco (a nivel de competición)», señala Diego Rodríguez. «A mí me lo regaló mi padre, empecé a ver cómo se resolvía y hace un par de años empecé de forma más profesional», explica. Carlos Cascón lo había visto por la calle y un día encontró un cubo un casa.
Se conocieron en el campeonato de Europa de Pamplona hace un año y desde entonces se pusieron manos a la obra para intentar organizarlo en León. Lo que en principio era incierto, como resolver el cubo de Rubik, se convierte este fin de semana en una realidad.
Con el León Open 2025 quieren dar a conocer el speedcubing en zonas como Castilla y León donde hay poca afición. «El reto principal es que el speedcubing lo conozca más gente en León», subraya.
El cubo de Rubik «tiene un método básico y siguiendo sus pasos lo puede resolver cualquiera», aseguran los veloces jugadores leoneses. Quienes quieran probar a resolver el cubo de Rubik de una vez por todas también tienen hueco en el campeonato de speedcubing de León. En la tarde del sábado, al finalizar las pruebas impartirán un taller abierto y gratuito para las personas que quieran aprender. Otra cosa es adquirir la destreza y la velocidad de un jugador profesional.
El cubo de Rubik «no tiene que ver con las matemáticas», al menos no de forma directa, aunque los jugadores utilizan palabras como algoritmo para referirse a un patrón determinado de combinación. «Es muy útil para la memoria muscular» y también se trabaja mucho la visión espacial, apostilla Maribel González, madre de Carlos y profesora de Matemáticas en la Universidad Carlos III de Madrid.
Como madre, una de las cosas que más le gusta de esta afición de su hijo adolescente es que se trata de un juego analógico y que el ambiente es de una competición sana. «Compiten contra su propio crono», aunque también hay premios y pódium. Carlos ha completado 1.420 soluciones en 32 competiciones, con tres medallas de oro, tres de plata y cinco de bronce. Durante el curso escolar, Carlos dedica una media hora diaria a entrenarse, aunque los fines de semana se desquita y puede estar seis horas. Es una pasión.
Diego Rodríguez admite que desde que empezó a jugar al speedcubing su interés por los videojuegos ha mermado muchísimo.
Para llevar a buen puerto la iniciativa han contado con el apoyo de Ero Domínguez Domínguez, un vallisoletano que estudia en León, Ignacio Cascos Fernández, el padre de Carlos, y María Ángeles García Franco, salmantina y una de las escasas jugadoras y quien les animó a poner en marcha la iniciativa en León. La hermana de Carlos, que sí sabe resolverlo, señala que «hay que dedicarle mucho tiempo y las chicas prefieren dedicarlo a otras cosas» o se ponen más exigencia escolar.