Diario de León

Antonio Turiel, científico leonés: «Las bombas que caen en Irán afectarán aquí de forma demoledora»

El físico y matemático trae a León la gira 'No Normal' en la que medio centenar de científicos, divulgadores y activistas recorrerán España para "hacer pedagogía" ante la urgencia de afrontar un cambio de modelo hacia el decrecentismo

Antonio Turiel, durante una de sus visitas a León para una charla.

Antonio Turiel, durante una de sus visitas a León para una charla.virginia morán

Ana Gaitero
León

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El físico y matemático leonés Antonio Turiel Martínez, investigador del CSIC, trae a León este martes No Normal (www.nonormal.org), una gira en la que medio centenar de científicos, divulgadores y activistas de toda España, pondrán voz y cifras a una idea: «No volveremos a la normalidad». «Durante décadas vivimos sobre una energía abundante y unos recursos que parecían infinitos. Pero esta base ya no existe» y lo que se vive «no es una crisis puntual. Es el inicio de un cambio de sistema». El objetivo es dar claves ante un horizonte de escasez, desempleo y guerras por los recursos. «Queremos hacer pedagogía porque las soluciones que se dan son engañosas». La charla, este martes 14 de abril a las 19.00 en El Albéitar, será retransmitida en streaming. Organizan Arba y Coordinadora de Defensa del Territorio.

—¿La guerra por recursos se anticipa con la guerra de Irán?

—No, Irán es una guerra por los recursos. Igual que la operación de Venezuela fue una guerra por los recursos y hay una componente muy fuerte de recursos en general. Hace tiempo que los recursos han originado guerras, pero ahora ya es un tema de ir a disputarse los últimos recursos.

—¿Se agota ya el petróleo?

—El petróleo se está agotando desde la primera gota que sacas, porque ya tienes una gota menos. El punto clave es si la producción de petróleo va a empezar a caer ya. Y todo indica que sí, porque los Estados Unidos parece que ya han llegado a su máximo. El informe del Departamento de Energía de los Estados Unidos de enero ya muestra que estaría empezando una fase de declive de su producción. Eso empuja a los Estados Unidos a ser menos cauterolos y más agresivos. Empiezan a tener un problema de garantizar su independencia en todos los sentidos. Ya que dependen cada vez más del petróleo del exterior. Hasta ahora importaba el 40% del petróleo que consume. Pero si sus pozos empiezan a caer porque el fracking ya se agota, en muy pocos años pueden pasar a tener una dependencia muchísimo más grande.

—El decrecimiento aún no cala.

—Mientras la gente perciba que podemos seguir en el sistema actual, y los poderes públicos apuesten por el crecimiento porque es la base del capitalismo, lógicamente no se van a tomar medidas decrecentistas. Sin embargo, hay cada vez más interés por el tema del decrecimiento (hubo una jornada en el Congreso de los Diputados en septiembre pasado y hace tres años en el Parlamento Europeo). Se va hablando más pero no es tan sencillo hacer la transición de un modelo crecentista hacia un modelo realmente decrecentista.

—¿Qué se puede hacer?

—De todo. Pero no estamos en la comprensión de que esto empieza a ser urgente. Ahora sí que ya se nos está agotando el tiempo y sí que vamos a tener que hacer un cambio de modelo porque si no, no vamos a poder seguir adelante.

—¿Cómo se va a notar en nuestras sociedades el impacto de las bombas en Oriente próximo?

—De manera demoledora. Por allí pasa el 20% de todo el petróleo que se consume en el mundo, pero ese porcentaje es un poco engañoso, realmente la mitad del petróleo lo consumen los propios países productores, con lo cual ese 20% del consumo representa el 40% de lo que realmente está a la venta. A esto hay que añadir el 30% del gas natural licuado, la mitad de todo el gas que se comercia en el mundo. El 15% de todo lo que se comercia de gas, un 35% de los fertilizantes nitrogenados, un 30% del azufre que se utiliza para hacer acero sulfúrico, que se necesita en muchos procesos, por ejemplo en la obtención del cobre; el 30% del aluminio, el 30% del helio que se utiliza para hacer chips. Es un golpe tremendo, morrocotudo, son porcentajes muy amplios, de muchas materias, con muchas interacciones entre ellas, la verdad es que no pinta muy bien, o sea, pinta que aquí va a haber problemas de encarecimiento, incluso más adelante, de escasez.

—Las petromonarquías han sido atacadas en esta guerra. ¿Qué horizonte tienen estos países sentados sobre la mina de oro del petróleo?

—Pinta mal. Sus pozos entran en procesos de declive, aunque se alargarán durante años. Son países donde la mayor parte del agua la consiguen desalando del agua del mar y para sobrevivir en verano necesitan de aire acondicionado, que requiere un gran consumo de energía. La guerra ha expuesto su vulnerabilidad.

—¿Qué significa el hecho de que se ponga un peaje en el estrecho de Ormuz?

—Simplemente un encarecimiento, pero lo grave es el problema de la restricción de paso.

—El no a la guerra que defiende el gobierno, el Papa y diferentes grupos, no parece que haya cuajado la sociedad como en 2003. ¿Es resignación?

—No estoy de acuerdo. La mayor parte de la gente tiene claro que no. Esta guerra no tiene ningún sentido. Incluso en Estados Unidos hay mucha gente que considera que la guerra no tiene sentido. No sé por qué tienes esta impresión de que no haya cuajado. O sea, la mayor parte de la gente tiene claro que la guerra de Trump es absurda y hasta el PP mismo se ha visto obligado a hacer una rectificación, un poco decir que esto es ilegal y que no es correcto y demás. No creo que la opinión pública española ni tan siquiera que sea indiferente al tema. Todo el mundo comprende que esto es una barbaridad de Donald Trump, que no tiene ningún sentido y además nos ha metido en un follón muy grande.

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