Diario de León

Es tiempo de micobacterias

La unidad de investigación del Hospital de León abre una nueva línea de estudio ante el aumento de bacterias que provocan también tuberculosis, aunque con pronóstico más benigno.

Cinco microfotografías de micobacterias. Tres de ellas son colonias crecidas en líquido de tres especies distintas y las otras dos son cultivos de macrófagos humanos infectados in vitro.

Cinco microfotografías de micobacterias. Tres de ellas son colonias crecidas en líquido de tres especies distintas y las otras dos son cultivos de macrófagos humanos infectados in vitro.

Carmen Tapia
León

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LEÓN

Los científicos saben cada día más de «la bestia», como califica a la bacteria de la tuberculosis (Micobacterium tuberculosis) el coordinador de la Unidad de Investigación del Hospital de León, Octavio Rivero. La investigación y los tratamientos mantienen casi a raya a una indomable de tal fuerza que emsombrecía a las segundas en la línea de contagio, otro grupo de micobacterias, poco molestas y sin apenas repercusión para la salud humana. Ahora, estabilizado el principal enemigo, el resto de micobacterias se toman la revancha y empiezan a tener un comportamiento poco frecuente que ha llamado la atención de los microbiólogos. Su incidencia ha aumentado en las tres últimas décadas y están cada vez más presentes en las infecciones pulmonares no tuberculosas, aunque con síntomas parecidos. Los investigadores han identificado ya a más de 200 especies. Y siguen creciendo.

La preocupación por estas infecciones lleva al científico principal de la Unidad de Investigación del Hospital de León a abrir una nueva línea de estudio en la que incluye las micobacterias no tuberculosas, trabajo que compatibilizará en paralelo con la investigación que desde hace 16 años realiza sobre la tuberculosis.

Infección ‘in vitro’

La principal línea de investigación de Rivero es establecer un método de infección de tuberculosis in vitro , un proceso «extraordinariamente complejo».

La unidad conserva 300 muestras de ADN, plasma y suero de pacientes de alto riesgo. «Obtenemos las muestras de sangre, purificamos las células sanguíneas y las infectamos con tuberculosis, pero no da muy buenos resultados», explica. Y es que la bacteria de la tuberculosis es «una bestia, por eso es tan peligrosa».

Hasta ahora, el estudio de la bacteria de la tuberculosis se hace en modelos animales, pero los resultados tienen limitaciones porque apenas tiene similitud con la humana. La alternativa a esta diferencia está en conseguir una infección in vitro, en el laboratorio, «que resulta complicado porque su manipulación es muy problemática».

Uno de cada cuatro habitantes está infectado con la bacteria de la tuberculosis, pero sólo un 10% desarrollan la enfermedad, «el resto ni saben que está infectados». León es la provincia de Castilla y León con más casos. La enfermedad afecta a 15 personas por cada 100.000 habitantes, cinco puntos más que la media de Castilla y León.

Las infecciones por tuberculosis han descendido drásticamente y la comunidad científica baraja el año 2050 para su erradicación, «que no va a ser posible porque hace falta una gran inversión de dinero», asegura Rivero.

Erradicar la tuberculosis no acabará con las infecciones graves en los pulmones, una evidencia que queda cada vez más patente en la práctica clínica con el repunte de enfermedades provocadas por micobacterias, que provocan síntomas idénticos a la tuberculosis. Rivero abrirá una línea de investigación paralela en la que compatibilizará la búsqueda de la infección in vitro de la tuberculosis y el estudio del comportamiento de las micobacterias en este mismo medio.

Punto y aparte

«Las micobacterias son muy especiales, un punto y aparte del reino bacteriano», explica Rivero. Cada año se descubren especies nuevas. Son bacterias ambientales. «Nunca han sido un gran problema, sólo importunaban a personas inmunodeprimidas y su patología no solía ser tan grave como la tuberculosis. Ahora la situación está cambiando. Da la vuelta».

En los laboratorios de los hospitales se identifican cada vez más especies de micobacterias «que pueden afectar a cualquiere órgano, no sólo los pulmones». De crecimiento lento, son muy frecuentes en las infecciones de la piel o las articulaciones. «No son del complejo de la tuberculosis pero la infección que provoca no se distingue de la tuberculosis. El cuadro clínico es idéntico. Sólo el micobiólogo puede identificar la diferencia en el laboratorio».

El incremento de estas infecciones por micobacterias preocupa a los especialistas que todavía no saben por qué su incidencia está creciendo. «Puede que tenga que ver con la inmunosupresión, la bajada de las defensas, que aumentan los casos principalmente por los avances médicos. La población mundial está envejeciendo y por eso aumenta el riesgo de infección por micobacteriosis».

Pero hay otra teoría. Los investigadores creen que la fuerza de la bacteria de la tuberculosis ‘retenía’ el avance de las micobacterias y protegía al organismo de sus infecciones. «Nuestro sistema inumológico no ha tenido nunca que luchar contras las micobacterias y no tiene sus defensas preparadas para atacarlas».

Rivero aprovechará su línea de investigación in vitro de la tuberculosis para utilizar este mismo método a las micobacterias. «Están muy poco estudiadas y ahora empiezan a ser importantes».

La tormenta perfecta

¿Por qué aumentan las infecciones por micobacterias?. Rivero cree que en este momento se está formando «la tormenta perfecta» para el repunte de estas enfermedades. Aumenta la edad de la población (cada vez más inmunodeprimidas) y descienden los casos de tuberculosis, «que deja desprotegido al organismo contra la micobacterias».

Octavio Rivero y su equipo cultivan las micobacterias en líquido, una técnica que ofrece más facilidades para contar colonias. «Contamos las colonias en líquidos y eso es lo novedoso. Las vemos en el microscopio directamente en lugar de en las placas, con lo cual podemos ver los resultados una semana antes».

El investigador cree que analizar el comportamiento de las micobacterias no tuberculosas ayudará a prevenir el aumento de su incidencia en el futuro. «Está surgiendo un problema que antes no existía. Provocan enfermedades lentas y crónicas. La inmensa mayoría de los pacientes pierden calidad de vida».

No son «típicas» porque no causan tuberculosis pero pueden causar daño a personas con problemas inmunitarios, como el sida. Provocan síntomas parecidos a la tuberculosis como tos, pérdida de peso, tos con sangre o mucosidad, cansancio o fatiga, fiebre y escalofríos, transpiración de noche y falta de apetito.

La micobacteria aviun, la más frecuente en los pacientes de León, son ubicuos en el ambiente (se han encontrado en agua natural y de suministro, polvo, alimentos, animales, etc.) y son capaces de causar enfermedades en los animales y en el hombre, pero no hay evidencia de la transmisión de persona a persona.

El tratamiento siempre es combinado, con tres a cinco fármacos activos según la gravedad del caso, pudiendo incluir al etambutol, una rifamicina (rifampicina o rifabutina), un macrólido (preferentemente la claritromicina), un aminoglucósido (amicacina) los dos primeros meses y, en los adultos, una fluoroquinolona.

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