Una cirugía sin incisiones
El neurocirujano José Mª Torres habla del tratamiento con estimulación cerebral.

José Mª Torres, neurocirujano en el Centro Médico de Asturias, experto en técnicas mínimamente invasivas.
LEÓN
Una cirugía mínimamente invasiva. Todavía mejor. Una cirugía sin incisiones. Así son los nuevos avances en neurocirugía que ya están en los quirófanos de los mejores expertos del país. Los nuevos tratamientos dibujan un panorama quirúrgico sin cirugía. ¿Es posible?. El neurocirujano asturiano José Mª Torres cree que la nueva cirugía transforma la asistencia cada día. «En este momento podemos decir que la tendencia va hacia una cirugía mínimamente invasiva y máximamente eficaz. La tecnología nos ha permitido refinar las técnicas y miniaturizar los instrumentos. Seguramente la cirugía pasará a ser una intervención sin incisiones y con instrumentos a distancia como es ya hoy la radiocirugía o el HIFU (lesiones cerebrales por ultrasonidos de alta frecuencia)».
El avance de las tecnología convive en los quirófanos con las intervenciones tradicionales. El doctor Torres cita como ejemplo los traumatismos de cabeza o las operaciones de columna vertebral.
A los quirófanos de las clínicas más innovadoras llega ya la estimulación cerebral. «La estimulación cerebral es una realidad desde finales del siglo XX y consiste en realizar pequeñas descargas eléctricas que aplicadas en una zona concreta nos permite conseguir que se active o se bloquee», explica el doctor Torres.
Entre las patologías que más se benefician de esta técnica está el Parkinson, aunque también se emplea en casos de dolor intenso «en los que se utiliza esta técnica tanto a nivel medular como cerebral».
Otros trastornos
Los trastornos obsesivo-compulsivos son otro objetivo para la estimulación cerebral; anorexia, bulimia, obesidad, depresión, epilepsia «incluso aunque en una fase muy incipiente se está estudiando en Alzhéimer. En diabetes, por poner un ejemplo, se puede cambiar la sensibilidad a la insulina de algunas células. Su ámbito es muy amplio, como en todas las técnicas al principio ofrece sus dudas, luego se emplea para todo y finalmente se optimiza su aplicación en casos idóneos».
La estimulación cerebral se utilizaba al principio en pacientes con enfermedades muy avanzadas, por el riesgo de la cirugía. «Hoy en día cada vez se recomienda operar a pacientes más jóvenes, como en el Parkinson, porque la progresión de la enfermedad va más lenta y el efecto a largo plazo es mayor».
El reto ahora es regenerar las células. A finales del siglo pasado se realizaron ensayos con diferentes técnicas de trasplante de células provenientes incluso de otros órganos del mismo paciente y hoy en día se trabaja con las células madre «aunque aún estamos en un momento muy incipiente».
«Sabemos que nuestro cerebro contiene estas células y que se producen durante toda la vida, lo que no conocemos es cómo hacer que vaya más rápido y que lleguen al lugar lesionado para realizar la función de las células nerviosas muertas.
¿Y el dolor?. Los nuevos métodos de tratamientos se enfrentan a la eliminación del dolor de los pacientes. «Hay dos maneras de tratar el dolor; una es conocer la causa que produce el dolor y curarla, si sabemos por qué se produce podemos remediarlo. Cada vez conocemos más enfermedades y mecanismos de acción. Pero también está el dolor cuyo origen es un mecanismo desconocido o un error de nuestro sistema nervioso que se ‘ha cortocircuitado’ y sigue estando aunque la causa desaparezca». Un misterio de que cada vez se conocen más detalles. «Conocemos más de cómo se transmite el dolor y cuáles son sus vías que podemos bloquear mediante estimuladores medulares, electrodos cerebrales profundos o las mantas corticales».
Avances
El doctor Torres acaba de participar en congresos en los que se debaten los retos de la neurocirugía. «Tiene muchísimos», asegura. «El cerebro es el gran desconocido y la esperanza de vida aumenta, lo que nos plantea nuevos retos también en la neurocirugía. La estimulación cerebral y el control de implantes externos con interfaces cerebrales está cada vez más cerca. Hemos ganado tiempo en tumores agresivos como el glioblastoma multiforme cuya supervivencia era de 1 a 2 meses a mediados del siglo pasado y hoy la media está alrededor de dos años. Aun así todavía nos queda mucho para curarlo».
La neurocirugía también se enfrenta al reto de la epilepsia. «Conocemos más tipos operables y mejoramos el tratamiento quirúrgico, si antes todo era extirpar partes, ahora evoluciona hacia sistemas que detectan el inicio de la crisis y bloquean que se difunda al resto del cerebro».
Los casos de dolor de columna cerebral aumentan con los años y «cada vez duele más y nos limita con la edad. Las cirugías de columna hoy en día se pueden hacer seguras a pacientes de 80 o 90 años», un logro que permite realizar cirugías mínimamente invasivas para que los pacientes ancianos puedan mejorar su estado de salud y su calidad de vida.