Los fisios logran que ‘los abuelos’ dejen el bastón con un nuevo protocolo anticaídas
Los centros de salud darán esas terapias tras probarlas con éxito en 100 mayores en La Palomera. Los adultos de más de 80 años protagonizan el 50% de los ‘tropiezos’ anuales, lo que genera gran presión asistencial

Una Tcae, las fisioterapeutas Eva González, Sabina Diez y Sofía Romero, y una alumna.
Perder pie, tropezar y estamparse contra el suelo es algo que puede ocurrir a todas las edades, pero los sanitarios saben que una de cada tres de esas caídas está protagonizada por mayores de 65 años y el porcentaje aumenta hasta representar el 50% en el caso de adultos con más de 80 años.
El resultado, una lesión leve o grave con rotura de algún hueso, especialmente la cadera, lo que genera un alto volumen asistencial y su posterior rehabilitación. Conscientes de que este problema se incrementa con la edad, un grupo de ocho fisioterapeutas de Atención Primaria inició un proyecto piloto en septiembre de 2023 en el centro de salud de La Palomera contra las caídas en la tercera edad, que ahora busca expandirse al resto de ambulatorios para mejorar la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.
Sofía Romero, José Ángel Delgado, Eva González, Susana Aparicio, María Chacón, Gema García, Cristina Blanco y Sabina Díez son los impulsores de este ambicioso proyecto destinado a reducir drásticamente la incidencia de caídas en la población mayor, un problema de salud pública con importantes consecuencias físicas y sociales.
El protocolo, centrado en la prevención activa, lo han probado ya con éxito en un centenar de personas. «Consiste en ofrecer a los usuarios mayores de los centros de salud clases grupales de ejercicio terapéutico de forma regular, concretamente dos sesiones a la semana. El objetivo principal es mejorar el equilibrio, la fuerza muscular y la coordinación, factores clave para mantener la autonomía y evitar los accidentes domésticos y en la vía pública», explica la responsable del proyecto Sabina Díez Vázquez. Durante ese periodo inicial, los resultados que obtuvieron resultaron «significativamente positivos», indica, y demostraron la alta adherencia de los participantes y una percepción de mejora en su estabilidad y confianza al caminar. «Hemos visto que el ejercicio constante, supervisado por un profesional, es la herramienta más eficaz. Hubo, sobre todo, mujeres que llegaron a las clases con bastón y después lo dejaron porque avanzaron mucho, aunque no solo es una cuestión de salud física, sino que los grupos fomentan la socialización y rompen el aislamiento, lo que tiene un impacto directo también en la salud mental de nuestros mayores», afirma.
Tras validar el modelo en La Palomera, los profesionales están trabajando activamente para conseguir la implantación del protocolo en el resto de centros de salud del área de León. Esto permitiría un acceso universal a la prevención de caídas a través de la red de Atención Primaria.
La expansión del proyecto requerirá la asignación de recursos y espacios adecuados en cada centro, pero el equipo promotor confía en que los beneficios a largo plazo, tanto para la salud de los ciudadanos como para la reducción de la presión asistencial por fracturas y lesiones, justifiquen la inversión. La investigación se publicará en breve y servirá como manual de actuación.
El increíble caso de un varón de 98 años
Entre el centenar de participantes en el proyecto piloto de fisioterapia, todos mayores de 70 años, destacó un varón de 98 años, soltero, que se había dedicado en su vida laboral a la cría y cuidado de caballos.
Con el lógico deterioro físico al casi soplar las velas de un siglo, el hombre se empeñó en realizar correctamente los ejercicios de puntera, tacón; levántate de la silla y vuélvete a sentar, camina en línea recta y los destinados a fortalecer brazos y piernas. Sus ‘marcas’ de tiempo y equilibrio antes y después de las sesiones demostraron que ganó juventud y, sobre todo, socializó con el grupo.
La eficacia se valida con test de velocidad y agilidad
La eficacia de los ejercicios terapéuticos que el grupo de fisioterapeutas ha impartido a un centenar de personas mayores de 70 años en el centro de salud de La Palomera en los últimos dos años para reforzar el equilibrio y la musculatura se mide con varios test. Uno sobre la velocidad de la marcha, en la que deben recorrer 4 metros. Según el tiempo que tarden «poseen más o menos riesgo de fragilidad», indica Sabina Diez.
Por ejemplo, un varón lo recorría al inicio del proyecto, en la primera valoración, en 3,95 segundos y al año, en 2,86 segundos, «lo que muestra la mejoría». El otro test es de levántate y anda, un proceso que al inicio una participante efectuaba en 12 segundos y a los 12 meses, en 0,8. La mayoría de resultados muestran avances.
Con clases presenciales dos días a la semana
El programa contra las caídas se presenta como un ejemplo de cómo la fisioterapia puede integrarse de manera proactiva en la estrategia de salud comunitaria, pasando de ser una disciplina de rehabilitación a convertirse en una herramienta fundamental de prevención y promoción de un envejecimiento activo y saludable. Los participantes se captaron a través de los médicos y enfermeras de Atención Primaria y debían cumplir unos mínimos requisitos sobre el grado de deterioro físico.
Las clases, con una hora de ejercicios, se impartieron dos veces a la semana en grupos reducidos de 5 personas (con una sola fisio) o de 10 (con dos fisios) y lograron mejores resultados que quien optó por hacer los ejercicos en su casa tras una sesión de explicación.