Diario de León

La quiebra de la N-630 agota la paciencia de los usuarios y el crédito de las pólizas

La León-Benavente acumula más de una década de abandono con baches y firme cuarteado.Los efectos del mal estado de la carretera multiplican daños y averías en los vehículos

Firme cuarteado.

Firme cuarteado.ramiro

Publicado por
L. Urdiales
León

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La N-630 es una de las quiebras clásicas de las carreteras de León; baches históricos que se encuentran con las ruedas, cada vez con más tropiezos repetidos en esa misma piedra de toque del abandono de la estructuras de la comunicación que acomete a la provincia leonesa. La León-Benavente es un clásico. «Hace más de una década que no está bien», critican los usuarios prisioneros del firme reventado a nivel de conflicto bélico. Hace dos, dos décadas, que la vieja León-Benavente es alternativa. Hasta cuando la A-66 se caía a trozos, la nacional estaba en ruinas. Se pueden elegir trechos para comparar. Los usuarios, en el papel estelar de víctimas simplifican los trámites. «Es imposible no toparse con una brecha, un bache, dos baches, la carretera rota», lamentan ante esta espera interminable a las soluciones, el aglomerado, el asfalto. No hace tanto que los políticos que representan al Gobierno en la provincia leonesa prometieron el fin del suplicio. Se suceden anuncios de forma estacional; cuando huele a urnas, cuando la presión social salpica la imagen de abandono en el que se mantiene la relación con el territorio y el contribuyente leonés; la última, hace una semana escasa, un texto oficial que recoge 34 millones de euros para repartir en el mapa del quebranto de las rondas de circunvalación y las carreteras nacionales leonesas, entre ellas la N-630. Esperan socavones y hoyos y badenes, que cuando llueve son lagunas. También dolores de cabeza para los automovilistas que han comenzado a abordar otro pleito paralelo al hundimiento de la carretera en su trayecto diario. Averías constantes en los vehículos y daños repetidos que se topan con la confianza y el crédito de la cobertura de las pólizas de seguros. En la N-630 se pueden comprobar si tienden al infinito las veces que las aseguradoras soportan el cambio de luna en los coches, quebradas por la quiebra en la carretera. Amortiguación y reventones se suman a la amplia lista de efectos de un firme abierto en canal que hace creer al automovilista que cambia de escena cuando emprende un trayecto por este itinerario. Los baches de la N-630 se han convertido en un clásico para la movilidad en León, en pleno corredor de la salida sur, para trayectos largos y domésticos.

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