Diario de León

Antonio Turiel, físico experto en crisis energéticas y sostenibilidad: "Ya hemos sobrepasado siete de los nueve límites planetarios"

Turiel trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC en Barcelona y es autor de referencia en sostenibilidad y crisis energética

Antonio Turiel durante una charla en León.

Antonio Turiel durante una charla en León.VIRGINIA MORÁN

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El investigador del CSIC Antonio Turiel vuelve a la palestra con un libro que no quería escribir. 'El fondo del pozo' (Destino) supone un análisis demoledor de cómo la crisis energética global está reconfigurando las relaciones internacionales, desde las tensiones en el estrecho de Ormuz hasta el apagón que dejó a oscuras parte de España en abril de 2025. El físico leonés, nacido en 1970, advierte que los acontecimientos recientes no son casualidades aisladas, sino síntomas de un cambio estructural profundo que la mayoría de gobiernos se niega a reconocer, tal y como reconoce.

"La aparente falta de límites de los estadounidenses, las nuevas guerras, los nuevos problemas de suministros, todo esto proyecta muchas sombras, dudas y riesgos", afirma Turiel en la introducción de su nuevo ensayo. El científico confiesa que tras publicar 'El futuro de Europa' en 2024 creía haber cumplido su labor divulgativa, pero la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y los convulsos acontecimientos de 2025 y 2026 le han obligado a retomar la pluma. Desde el cierre del estrecho de Ormuz hasta la intervención estadounidense en Venezuela, pasando por el colapso del modelo de hidrógeno verde en Europa, los últimos meses han confirmado sus peores pronósticos.

Turiel, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC en Barcelona, es autor de referencia en sostenibilidad y crisis energética. Sus anteriores libros 'Petrocalipsis' (2020), 'Sin energía' (2022) y 'El futuro de Europa' (2024) ya advertían sobre el agotamiento de los combustibles fósiles y las dificultades del modelo de transición renovable. Ahora da un paso más allá: analiza cómo esa escasez creciente está redefiniendo completamente el tablero geopolítico mundial y qué papel juega España en este proceso.

El declive energético como hilo conductor global

El eje central del nuevo ensayo radica en una tesis inquietante: la actual sucesión de crisis económicas, geopolíticas y tecnológicas no son fenómenos independientes, sino manifestaciones de un único problema de fondo. El agotamiento progresivo de los combustibles fósiles ha desencadenado una lucha por los recursos que ya se refleja en conflictos armados, estrategias económicas agresivas y el surgimiento de un nuevo orden mundial donde las viejas alianzas se tambalean.

"Ojalá en algún momento seamos capaces de reconocer la raíz de nuestros problemas y comencemos a tomar medidas eficaces para atajarlos", reflexiona el científico, quien lamenta que en lugar de afrontar el declive energético con planificación y racionalidad, las grandes potencias han optado por soluciones que a medio plazo agravarán la situación. El libro documenta cómo ya hemos sobrepasado siete de los nueve límites planetarios, amenazas directas para la continuidad de la especie humana que van mucho más allá del cambio climático.

Estrecho de Ormuz.

Estrecho de Ormuz.EFE

Con un estilo accesible que combina rigor científico y vocación divulgativa, Turiel analiza las estrategias de Estados Unidos, China y Europa ante esta transición energética fallida, poniendo especial énfasis en las consecuencias para España. Ninguna de estas tres potencias, argumenta el investigador, está avanzando realmente hacia un modelo posfósil estable, sino que intentan asegurar recursos, influencia y capacidad industrial en un contexto de límites materiales cada vez más evidentes.

Tres respuestas distintas ante la misma crisis

Estados Unidos ha apostado por el control estratégico de los recursos energéticos a nivel global mediante intervenciones militares y presión diplomática. Turiel documenta cómo el fracking permitió retrasar el impacto del pico del petróleo: "Si los estadounidenses no hubieran 'descubierto' el fracking, la extracción de petróleo del mundo habría tocado techo en 2015 y llevaríamos desde entonces en un ritmo de franca caída". Sin embargo, en octubre de 2025 Estados Unidos alcanzó su pico de extracción petrolera, poniendo fin a más de una década de crecimiento basado en esta tecnología.

El libro vincula este cambio de paradigma con las recientes intervenciones en Venezuela e Irán. Respecto a Venezuela, Turiel es contundente: el país sudamericano posee las mayores reservas mundiales de petróleo extrapesado, y el propio Trump dejó claro en su alocución tras la captura de Nicolás Maduro "que todo se trataba de petróleo". Desde entonces, Venezuela ha aprobado en tiempo récord disposiciones legales que entregan a empresas y bancos estadounidenses el control de todos los recursos petrolíferos del país, mientras las prometidas reformas democráticas brillan por su ausencia.

China, por su parte, ha desarrollado una estrategia radicalmente diferente basada en herramientas económicas, industriales y comerciales con objetivos de largo plazo. A diferencia de Estados Unidos, no ha optado por la confrontación militar directa. "China no necesita salir al mundo: es al revés, ellos esperan ser el corazón del mundo", explica Turiel. El gigante asiático se ha convertido en la principal potencia manufacturera mundial y domina numerosas cadenas de suministro esenciales para cualquier transición energética, desde las tierras raras hasta los paneles solares.

Durante la crisis originada por la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, China ha liberado parte de sus enormes reservas estratégicas de petróleo acumuladas durante años, ayudando a contener temporalmente el precio en los mercados internacionales. Esta capacidad de actuación demuestra el poder real que ha acumulado el país asiático, un poder basado en la producción material y la paciencia estratégica, no en portaaviones y bases militares.

Europa entre la renovable y el rearme militar

Europa ha elegido profundizar en la transición renovable, pero esta cuenta con importantes limitaciones materiales y energéticas que las instituciones europeas se niegan a reconocer. Turiel evidencia cómo, pese a las señales claras del fracaso de este modelo para sustituir completamente los combustibles fósiles, Bruselas sigue apostando por la misma estrategia mientras flexibiliza normativas ambientales y acelera proyectos energéticos de dudosa sostenibilidad.

Portaviones nuclear Carl Vinson de EEUU.

Portaviones nuclear Carl Vinson de EEUU.dl

Paralelamente, Europa ha iniciado un proceso de rearme militar masivo que el autor relaciona directamente con la futura necesidad de asegurar el acceso a recursos estratégicos en el norte de África, especialmente petróleo, gas y uranio. "La lógica indica que la intención de la Unión Europa con este impresionante rearmamento no es luchar una guerra perdida contra Rusia, sino algo mucho más luctuoso e inmoral: lanzar nuevas guerras de conquista coloniales en el norte de África", advierte el investigador, quien lleva años denunciando este riesgo.

El gas natural ilustra perfectamente esta situación. Hasta el 45% del gas importado por la UE venía de Rusia en 2021, unos 150.000 millones de metros cúbicos anuales. Actualmente solo el 12% llega desde Rusia (aunque de forma camuflada como GNL), mientras que la importación desde Estados Unidos se ha incrementado vertiginosamente hasta alcanzar los 80.000 millones de metros cúbicos anuales. Europa compra gas estadounidense de fracking a precio sobrecostado, una dependencia que condiciona completamente su margen de maniobra política y económica.

Las consecuencias particulares para España

España ocupa un lugar destacado en el análisis de Turiel, quien postula que "muchas de las malas tendencias que estamos observando en el contexto español están impulsadas directa o indirectamente por la Unión Europea". El país ha recibido 143.000 millones de euros de los fondos NextGenerationEU, de los cuales la mitad son préstamos que deberán devolverse en los próximos años y que, en la situación económica actual, representarán "una enorme losa".

Uno de los riesgos más significativos que corre España pasa por sus refinerías. A diferencia de otros países europeos que cerraron más del 40% de sus refinerías en las últimas dos décadas, España ha mantenido abiertas ocho instalaciones que pueden proporcionar casi todo el combustible que necesita si importa petróleo crudo. Las empresas españolas que operan estas refinerías (Repsol y Moeve) cuentan con incentivos para producir excedentes que drenarían más rápido las reservas comerciales si Europa exige que España comparta su gasolina, diésel y keroseno.

Refinería de petróleo.

Refinería de petróleo.carlos ramírez

El autor dedica especial atención al apagón del 28 de abril de 2025 en España, un acontecimiento sobre el cual las instancias oficiales y los medios insisten en que se desconocen las causas exactas. Turiel desmiente esta versión: el problema de fondo radica en "la escasa capacidad de regulación de la red debido a la inserción de una gran cantidad de energía renovable sin suficiente capacidad de estabilización". La cuestión no es la tecnología renovable en sí, sino la laxitud de las condiciones de estabilidad exigidas tanto a parques eólicos como fotovoltaicos, una laxitud normativa que ha incentivado una instalación masiva en precario.

"Lo más lógico sería que los sistemas de estabilización formasen parte de las plantas de generación eléctrica", explica el físico, pero los propietarios no quieren afrontar la fuerte inversión que supondría instalarlos ahora, y legalmente no se les puede obligar con carácter retroactivo. España corre así el riesgo de convertirse en laboratorio de una transición apresurada que no aborda el problema principal: el exceso de consumo energético de las economías avanzadas.

El espejismo tecnológico y la necesidad del decrecimiento

Turiel dedica parte esencial del ensayo a analizar críticamente las alternativas presentadas como solución mágica: el hidrógeno verde (ya prácticamente abandonado), la expansión del biogás y la biomasa, o las limitaciones estructurales de las energías renovables. Ninguna de estas opciones resuelve el problema de fondo porque todas requieren recursos materiales finitos en cantidades cada vez mayores.

El investigador cuestiona especialmente la idea de que la inteligencia artificial pueda resolver estas limitaciones materiales de la economía. Se trata de un nuevo relato que, como sucedió con las renovables, busca mantener la confianza en el crecimiento económico continuo pese a restricciones energéticas cada vez más evidentes. Sin embargo, la IA depende de cantidades crecientes de energía, infraestructuras y recursos físicos, agravando paradójicamente el problema que supuestamente vendría a solucionar.

Para Turiel, la solución real pasa por el decrecimiento, especialmente en lugares como Europa, que tienen más que un sobredesarrollo, un sobreconsumo estructural. El autor plantea la necesidad de adoptar estrategias realistas que permitan gestionar el descenso energético y adaptarse a un entorno más incierto y con menos recursos disponibles. "Hay un futuro maravilloso, vibrante e ilusionante esperándonos, si somos capaces de separar nuestros ojos de esta negrura que nos envuelve y tenemos el valor de apostar por los cambios necesarios", concluye.

El libro termina con una reflexión amarga: "De momento vamos siguiendo, sin duda alguna, la dirección exactamente contraria. Pero estamos a tiempo de cambiar de rumbo; siempre se está a tiempo de rectificar e ir a mejor". 'El fondo del pozo' es, en palabras de su autor, el libro que no debería haberse escrito, una exposición detallada de fracasos, errores y trampas en una loca huida hacia delante que solo puede terminar mal si no rectificamos el camino.

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