«Fieles de León y Asturias ...»
El comienzo de la plática del obispo de León sintetizó la unión de dos regiones que se unen -entre otras fechas y lugares- en la festividad de San Froilán. A un centenar de metros del punto de encuentro, el santuario de la Virgen del Camino, con las calles del entorno del templo leonés repletas de bullicio, mercado y olor a morcilla y chorizo criollo, aparcaron doscientos autocares procedentes del Principado de Asturias. Con este dato, a los responsables de la seguridad del evento les resultó sencillo ofrecer una cifra de romeros procedentes del otro lado del Pajares: a razón de 55 pasajeros cada uno ... . «Fieles de León y Asturias», saludó el obispo de León, Julián López, desde la cimera del altar mayor de la explanada de La Virgen del Camino, desde donde presidió la eucaristía ante un gentío formidable, congregado a las doce del mediodía en torno al acto central de la celebración religiosa. A parte, se cumplió con la tradición de sacarle brillo a la nariz de San Froilán, de comprar avellanas por kilos y degustar la primera morcilla leonesa de temporada; todo, genuino leonés. Un fiesta que celebran leoneses y asturianos.