Diario de León

XXI convivencia anual

La diócesis homenajea a los misioneros de la provincia

La crisis también se deja notar en las órdenes religiosas, que tienen cada vez un menor número de personas, sobre todo, de gente joven

Francisco Negral, misionero en Jerusalén, junto al Obispo de León, Julián Lopez.

Francisco Negral, misionero en Jerusalén, junto al Obispo de León, Julián Lopez.

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ICAL

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La Diócesis de León rindió hoy el ya tradicional homenaje a los casi 600 misioneros de la provincia que se encuentran repartidos por el mundo, en su mayoría en América, trabajando con los más necesitados.

El seminario diocesano de la capital leonesa acogió la celebración de la XXI convivencia anual de los misioneros leoneses, un acto que pretende ser un «homenaje» a estas personas y por la que la Iglesia «responde» a la tarea que están realizando, declaró el delegado de misiones, Manuel de la Red.

El encuentro se inauguró en el seminario diocesano con la celebración de una oración, antes de que el Obispo de León, Julián López, y el delegado episcopal de Misiones, Manuel de la Red recibieran a los misioneros. Posteriormente tuvo lugar una misa en la Catedral de León antes de pasar a la comida fraternal.

Actualmente en la provincia de León hay un total de 593 misioneros, según los datos que posee la Delegación de Misiones. A esta cifra hay que sumar otros 185, de los que no se cuenta con una localización exacta.

Además hay que añadir que en la actualidad hay otros 344 misioneros que han estado trabajando fuera pero que ya se encuentran de regreso en España.

La gran mayoría de estos misioneros, concretamente 469 se encuentran en América, en países como Venezuela, Argentina, Perú, Brasil, Chile, México, Puerto Rico, Colombia, Ecuador o Guatemala, que son los que cuentan con una mayor representación de misioneros leoneses.

África cuenta también con 55 personas, un total de 46 misioneros desempeñan su labor en Europa, mientras que en Asia hay un total de 22 misioneros.

Los misioneros, en general, se muestran orgullosos por el trabajo que realizan en los lugares en los que desempeñan su tarea.

Es el caso del padre agustino Mario González, quien después de 49 años en Puerto Rico considera que sí se reconoce la labor de los misioneros por el mundo.

Este misionero asegura no ser un misionero «de selva», aunque sí trabaja en las parroquias del país sudamericano en una tarea similar a la que en España realiza la Pastoral.

Sin embargo señala que la liturgia y la misa «tienen otro sentido» y son «más vivas», sobre todo por «la participación de los jóvenes con la música».

La hermana dominica Esther López Rodríguez, por su parte, estuvo durante una década en Costa de Marfil, donde coordinaba la escuela y un internado de niñas.

Ella tuvo clara cuál era su vocación, que era la del «servicio a los demás» después de recibir «una fuerza interior que es el reino de Dios», declaró.

Para esta misionera, el trabajo en las misiones «no sólo es estar en África», sino que misionar es «estar aquí y llevar la buena noticia a quienes nos rodean».

Después de tantos años en Costa de Marfil, actualmente lamenta la situación política que atraviesa el país, al tiempo que recuerda algunos aspectos que «nunca llegas a comprender».

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