Diario de León

JUAN VICENTE HERRERA. CANDIDATO DEL pp A LA JUNTA

«Cuando uno sube los impuestos hace daño, pero la gente tiene que saber que no lo haces por putearla»

En el centro, sin complejos. Ahí sitúa su discurso Juan Vicente Herrera, quien puede ocupar por quinta legislatura consecutiva el sillón de presidente de Castilla y León. Pero no tiene la calle fácil porque el PP «ha carecido de relato» para explicar recortes tan extremos como los de los últimos años, admite. Después está la competencia de los partidos emergentes, «marcas blancas» de las que no se fía. Y el desempleo, la emigración, la corrupción política...

El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, muestra el trozo de antracita que tiene junto a su mesa de trabajo y que conserva desde que se lo regaló un empresario minero del Bierzo Alto.

El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, muestra el trozo de antracita que tiene junto a su mesa de trabajo y que conserva desde que se lo regaló un empresario minero del Bierzo Alto.

Publicado por
M. ROMERO | VALLADOLID
León

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Sumergido ya en su cuarta campaña electoral, Juan Vicente Herrera (59 años) no ha cambiado tanto desde aquel primer discurso de investidura leído en las Cortes el 14 de marzo de 2001, en el que apuntaba el horizonte de 2010 para dar solución a los grandes problemas. Cinco años después de acabar el plazo, Rajoy le ha vuelto a convencer para que continúe construyendo una comunidad autónoma que todavía arrastra las consecuencias de siete años de crisis. Aunque optimista, advierte: «No se nos puede llenar la boca con la recuperación con tantas familias y ciudadanos que no la perciben». En una entrevista concedida a este periódico, el candidato del PP a presidir el Gobierno de Castilla y León recuerda lo que se ha vivido en su despacho en los últimos años y desgrana su alternativa electoral para que Génova mantenga cuatro años más una de sus plazas políticas más leales. Sin plan B.

—¿En qué ha cambiado Castilla y León durante sus 14 años como presidente?

—Aunque todavía debemos ser responsables con las dramáticas consecuencias de la crisis de los últimos siete años, podemos decir que esta comunidad ha cogido pulso. Somos conscientes de sus grandes problemas y debilidades, pero estos años han sido importantes para ser conscientes también de sus fortalezas y oportunidades. Y no es casualidad que, en lo privado, hayan sido años muy buenos en el esfuerzo que sectores económicos como la agricultura, la ganadería, la agroindustria, la automoción y algunos otros han hecho no sólo para pelear la crisis, sino para tener una presencia exterior más pujante.

—¿Y en lo tangible?

—En aspectos físicos y materiales, las infraestructuras de comunicación de la Comunidad hoy no tienen nada que ver con lo que eran hace catorce años; pensemos en León. Creo que hemos aprovechado estos 14 años, lo que no significa que la situación en muchos aspectos, por ejemplo en el empleo, sea la que nos merecemos.

—¿Y en qué ha cambiado el presidente?

—¡Buah! [Dirige la mirada hacia el techo] El presidente tiene más experiencia, pero seguramente le falta la fuerza física que hace catorce años le permitía tener una presencia mucho más intensa y activa. También es verdad que aquellos eran tiempos de conocimiento. A mí se me reprocha, con cariño, no con animadversión, que estos cuatro últimos años he viajado menos. Y coser esta Comunidad requiere mucho cariño para que nos vean como un gobierno útil para las personas y las familias, ese autonomismo útil del que yo hablo. El presidente tiene más experiencia y hoy es un valor, lo mismo que lo es la juventud.

—Contradictorio.

—Hoy hay esa contradicción, y hay una contradicción en mí que también ha estado presente en el dilema de la decisión que debía tomar. [Se refiere a repetir como candidato a la Junta]. Hoy es un valor la marca blanca, el carecer de pasado desde el punto de vista de la percepción social de la política, pero también puede ser un valor la experiencia, saber que, con sus limitaciones y sus errores, hay una persona que cree que no puede haber nada mejor que una carrera política que ha comenzado y que va a terminar aquí, empleado en un proyecto autonómico y que es perfectamente previsible en lo que va a hacer.

—La gente se va.

—Recuerdo que entre 2001 y 2009, en un escenario de crecimiento económico, truncado eso sí en 2008, esta Comunidad fue capaz de crecer en 80.000 habitantes, un Ponferrada. Quiere decir que los escenarios de crecimiento automáticamente repercuten en un problema que tiene mucho de estructural como es la evolución demográfica. Y eso es un problema de Estado. España todavía no lo ha considerado así, pero tiene un grave problema demográfico. Al igual que Europa.

—Sin hacer ciencia ficción, ¿qué cree que va a ocurrir el 24 de mayo?

—Lo veremos el 24. Yo sé lo que tengo que hacer para que ocurra lo que quiero el día 24. Salimos a ganar las elecciones, salimos a conseguir esas mayorías que son las que al final garantizan la estabilidad política, que es la mejor aportación que desde política podemos hacer por la sociedad y la economía que hoy necesitamos para consolidar la recuperación y para que esa recuperación se traduzca ya en un crecimiento económico estable que genere empleo de calidad.

—La calle no está fácil.

—Nos ha faltado tiempo y la situación ha sido muy complicada. La calle estuvo muy complicada, pero nos ha faltado ese coraje. Ahora tenemos que explicarnos. Cuando uno sube los impuestos, ya sabe que eso hace daño, lo que tiene que saber la gente es que no lo haces por putearla, que no lo haces por capricho. Que al revés, que a ti te gusta que haya dinero en el bolsillo de los ciudadanos para que la demanda interna contribuya también al crecimiento para que la gente salga, para que mi amigo Yalex venda ahora unos buenos trajes para las comuniones. También tenemos que escuchar. Muchos conflictos se producen por no escuchar.

—¿Cuál es su plan?

—Nosotros salimos a ganar, sabemos que el entorno social es muy complicado, incluso hostil. Sabemos que el entorno político se ha complicado por la llegada de fuerzas que aparentemente son marcas blancas. Lo señalaba Feijóo en León. Nosotros, no sin responsabilidad en algunas causas, estábamos ahí durante la crisis. A nosotros nos ha correspondido la enorme responsabilidad de gestionar la crisis. Otros no existían políticamente en aquel momento. Son los que ahora se presentan diciendo que lo hemos hecho mal. Ellos no tuvieron la oportunidad, incluso con la improvisación que están acudiendo a este momento político nos dan que pensar, tenemos serias dudas. Otros huyeron de la crisis, porque no otra cosa hizo el partido socialista. El Gobierno socialista anticipó unas elecciones, dejó sin presentar los presupuestos y, debajo de una mesa, el presidente apartó la petición para pedir el rescate de España y huyó.

—¿Ustedes no asumen ningún error en estos años?

—Nosotros tuvimos que tomar decisiones como la de poner en marcha la tarifa autonómica del impuesto sobre hidrocarburos. Los empleados públicos llevan cinco años con los salarios congelados. Hemos tenido que tomar medidas muy difíciles, muy antipáticas e impopulares; medidas de desgaste político, medidas que nos van a pasar factura. ¿Alguien piensa que las hemos tomado por capricho o frivolidad? Es que era necesario tomarlas, es que alguien tenía que tomarlas. Y es que del sacrificio de los ciudadanos hoy parten unas bases de recuperación que nos deben permitir disfrutar de un escenario completamente diferente.

—Es cierto que hasta 2010 Zapatero no pronunció la palabra crisis y que la Junta para entonces llevaba dos años adoptando políticas para mitigarla. Al final, ¿de qué han servido todos esos recortes anticipados?

—Nos sirvió para que la primera parte de la crisis, la afectada por la primera recesión, fuera sensiblemente menos dolorosa en Castilla y León que en el resto de España. Otra cosa es lo que nos pasó en 2012, aquello fue devastador. Cuando esta mañana repasaba con el consejero de Economía y Empleo los datos veíamos que en los últimos doce meses entre abril 2014 y 2015 esta Comunidad ha sabido descender en más de 25.000 el número de parados. ¿Sabe cuál fue el escenario de 2012? Entre abril de 2011 y abril de 2012 teníamos 53.000 parados más. Aquello fue una catástrofe. Pongo el ejemplo de una zona de terremotos, donde la primera sacudida se lleva aquellos que tienen los cimientos más débiles y se mantienen los demás, pero viene una segunda sacudida. Eso es literalmente lo que nos pasó y nosotros tomamos decisiones responsables ya en aquel momento, algunas con fuertes contraindicaciones posteriores. —¿Cree que ese discurso económico les puede hacer ganar las elecciones?

—Pienso que esto hay que explicarlo y que el Partido Popular ha carecido de un relato. Hemos vivido cuatro años complicadísimos. Aquí ha habido una decisión importantísima que fue la del señor Rajoy para no pedir el rescate, que hubiera tenido unas consecuencias macroeconómicas y microeconómicas... Y algunos señores hoy nos quieren dar lecciones mientras diseñan desde departamentos universitarios de Londres las políticas para la recuperación de España. Claro, cada vez que hablan sube el pan porque incluso han propuesto la subida del IVA de los alimentos de primera necesidad o la eliminación de los pueblos de menos de 5.000 habitantes. Cuando nos dicen que no le hubiera ido mal a España si hubiera pedido el rescate en 2012 hay que recordar lo que en la vida diaria de los portugueses ha supuesto el rescate. Allí han dejado de existir las autovías, los salarios públicos, las pensiones, la sanidad.

—Aquí también se han producido grandes recortes en ese sentido.

—Aquí en Castilla y León, y hemos tenido que rectificar, tuvimos un conflicto mediano cuando en 17 consultorios locales de la Comunidad modificamos los horarios de atención nocturna en urgencias para los ciudadanos. No quiero decir si como consecuencia de un rescate tuviéramos que decirle a los ciudadanos que para empezar a hablar en un centro de salud u hospital, a pagar. Yo pienso que hay que generar expectativas y no se nos puede llenar la boca con la recuperación con tantas familias y ciudadanos que no la perciben.

—¿Qué piensa cuando se escucha a tanta gente de su partido hablar de recuperación?

—La sociedad necesita esperanza, pero la sociedad en este momento necesita seriedad, no frivolidades. Debemos ser conscientes de que la crisis se ha embolsado una serie de consecuencias, y otras que seguiremos luchando muchos años para que no se conviertan en estructurales. Estoy convencido de que en un escenario de estabilidad política y crecimiento económico estable esta Comunidad podrá recuperar en 2009 la cifra de un millón de ocupados. Hay que seguir aspirando, pero aún tendríamos unas cien mil personas en las listas del paro. Yo en mis discursos, incluso en mis discursos de fervorín electoral, de los primeros que me acuerdo siempre es de los 200.000 parados de esta comunidad autónoma.

—Por lo que dice parece que han hecho mejor las cosas de lo que las han explicado.

—Hay que ser humildes y explicar que nos hemos mantenido al frente de la nave y que hemos tenido que tomar decisiones, siguiendo con el simil, cabreantes para la tripulación. Y que, con eso, además han coincidido unos escándalos de corrupción que nos han salpicado en nuestra propia casa, lo que no mella mi militancia y mi convicción de que mi mejor manera de hacer política en Castilla y León es militar en el PP. Los avances no se deben a que seamos hombres mágicos, se debe a que la gente se ha sacrificado: los empleados públicos, los médicos, los maestros, las enfermeras han seguido prestando sus servicios a pesar de tener congelados sus salarios. Seamos agradecidos.

—Reconoce que no han sabido explicar las medidas y eso coincide con el mensaje que ha repetido en esta larguísima precampaña a su gente de que hay que salir a la calle.¿Los dirigentes del Partido Popular han vivido durante mucho tiempo en una especie de castillo de cristal, demasiado alejados de la calle?

—Habrá parte de eso. He reconocido que yo mismo me reprocho que estos cuatro años no he estado tan activo en la presencia. Ayer lo decía Feijóo. Mientras otros no estaban, nosotros teníamos que estar sosteniendo las paredes. Yo os quiero decir lo que era mi experiencia aquí, día tras día, mes tras mes, temiendo la llegada del primer día hábil de los datos de desempleo, con las crisis de empresas... No eran momentos para muchas cosas. Es verdad que teníamos que haber explicado, que ese esfuerzo de sangre, sudor y lágrimas a lo mejor hubiera requerido por parte de los líderes del PP un mayor liderazgo. Yo creo que muchas cosas se arreglan explicando la verdad. Los problemas verdaderos se van generando por ocultar la verdad, por el cortoplazismo, por la cataplasma.

—¿Está en condiciones de prometer que no habrá mas recortes?

—El recorte es un término de manejo ideológico. Lo que hay es reducción de ingresos públicos con los que financiar unos gastos públicos. Y si se reducen los ingresos, tú tienes que reducir los gastos. ¿Qué escenario me encuentro yo en 2012? Me encuentro con que el modelo de financiación autonómica que algunos habían definido como un traje a medida para Castilla y León aporta cada año menos recursos, con que mis ingresos propios, muchas veces vinculados a impuestos relacionados con la actividad económica, se precipitan y se dividen por dos y a que tengo que asumir unas obligaciones de control del déficit que significa que cada vez me tengo que endeudar menos. ¿He recortado el gasto social? Sí, no he tenido más remedio. Pero mi apuesta por las políticas sociales determina que mientras el conjunto de las políticas se ha reducido 2, en políticas sociales he reducido 1. Queremos comprometer la garantía de un suelo de gasto social equivalente al 80% al que hemos llegado en 2015.

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