Diario de León

Todos contra todos en la recta final

EL PP apunta su artillería contra Cs tras el fichaje de Garrido Rivera cuestiona el liderazgo de Casado Sánchez llama al voto moderado Iglesias confía en una remontada.

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m. e. a. / p. d. l. h. / a. a. | madrid

A punto de que finalice la campaña electoral, la guerra entre PP y Ciudadanos por el liderazgo de la derecha se ha recrudecido tras el fichaje in extremis del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido. El portazo del que fuera sucesor de Cristina Cifuentes para sumarse a la candidatura naranja para las elecciones autonómicas de mayo escuece en Génova. Los populares consideran a Garrido un «traidor» y acusan a Ciudadanos de ser un «partido de tránsfugas».

El expresidente regional debutó ayer con su nuevo partido acompañando a Albert Rivera en un acto en Madrid. Escoltado por el secretario general José Manuel Villegas y por otro de los fichajes estrella de Ciudadanos, Marcos de Quinto, Garrido centró las miradas y los comentarios de los asistentes. Su nuevo jefe de filas volvía a darle las «gracias» por su incorporación ya que, decía, «lo fácil, a veces, es acomodarse, y no creer en unos valores ni en un proyecto, y lo difícil es creer en esos valores y defenderlos igual allí donde haga falta».

El exmandatario autonómico evitó pronunciarse sobre las críticas que ha recibido en las últimas horas de sus antiguos compañeros de partido. Aunque sí respondió con acritud al secretario general de los populares, Teodoro García Egea, quien ha descrito a Ciudadanos como «un contenedor naranja de políticos sin principios». «Le recomiendo que aprenda un poco y gane experiencia», le contestó Garrido, antes de entrar de lleno en la guerra entre las dos formaciones. «El problema no soy yo, sino los miles de Ángeles Garridos que van a votar a Ciudadanos y que van a dejar de votar a otros partidos, incluido el PP», reflexionó.

Poco antes, García Egea lo había acusado en Twitter de no tener palabra e ironizaba con que el exmandatario autonómico es «el candidato perfecto para Ciudadanos: los días pares a Génova y los impares a Ciudadanos». La candidata del PP a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también cargó contra Garrido al que se imagina ya «en cualquier sitio». «Si mañana se encuentra cómodo en Podemos -aseveró- puede que sea consejero o intente serlo».

Garrido desveló que había enviado un mensaje, aún sin respuesta, a Pablo Casado y que tampoco había hablado con Díaz Ayuso, aunque se mostraba conciliador con ambos, calificando al líder conservador de «gran político y persona». «Cuando pueda, estaré encantado de hablar con él», zanjó. El expresidente volvió a dar detalles de una decisión que justificó por la deriva alejada del centro que ha tomado el PP.

La salida de Garrido ha provocado que el PP reestructure su lista a las europeas. Así, el exministro del Interior Juan Ignacio Zoido asciende del puesto doce al cuatro mientras que su lugar en la lista lo ocupará Leopoldo López Gil, padre del opositor venezolano Leopoldo López.

A la caza del indeciso

«Todo está muy abierto». Es lo que aseguran en el comité de estrategia del PSOE. A tres días para las elecciones generales y sin datos sociológicos que poder esgrimir ante la prohibición legal de publicar encuestas, los socialistas han decidido redoblar los llamamientos a la participación y a la concentración del voto de la izquierda. Los últimos sondeos, conocidos antes de los debates de RTVE y Atresmedia, situaban a Pedro Sánchez en cabeza, a una distancia considerable del PP, aunque necesitado, de nuevo, de quienes fueron sus socios en la moción de censura. El jefe del Ejecutivo aspira a una distancia más sólida y ayer advirtió con insistencia en el riesgo de confiarse demasiado.

«Mirad lo que pasó en Estados Unidos; nadie daba un duro por Donald Trump y ganó. Mirad a Brasil; gobierna Bolsonaro. En Andalucía nadie pensaba que gobernaría Juan Manuel Moreno Bonilla y ahí está con Vox. ¿Y en Finlandia? Los sondeos situaban a la ultraderecha como quinta fuerza; quedó segunda a solo 6.000 votos de los socialdemócratas», dijo de carrerilla durante un acto en Pinos Puente, Granada. «No nos vale con ganar -remarcó- hay que ganar y gobernar».

El mensaje está dirigido a los propios votantes socialistas pero sobre todo, él mismo lo subrayó, a los de Unidas Podemos que ahora se debaten entre repetir su voto de 2016 o cambiarlo. Los socialistas creen que Pablo Iglesias hizo un buen papel en los dos debates de principios de semana, en los que se reivindicó como única garantía de que Sánchez no se escorará hacia el centro derecha, y que su mensaje ha calado. Los trackings internos apuntan en esa dirección. Por eso Sánchez lleva dos días tratando de neutralizarlo.

«Mi compromiso es que voy a gobernar con los valores de izquierdas del PSOE, que es lo que he hecho estos diez meses, pero antes del 29 de abril lo importante es el 28, tenemos que garantizar que España no retrocede 40 años y el único que puede garantizar eso es el PSOE» , reiteró.

A estas alturas, los asesores de Sánchez creen que ya se ha decantado casi un 80% del voto, pero con varias provincias abiertas en canal pequeñas modificaciones pueden producir grandes cambios. De ahí que el jefe del Ejecutivo apelara también, por la mañana en una entrevista en TVE, a los dubitativos de Cs, aprovechando la herida abierta por el fichaje del popular Ángel Garrido. «Si no son capaces de gobernarse entre ellos, cómo van a gobernar España», dijo.

En Barcelona, hasta donde voló para participar en el acto de fin campaña del PSC por la tarde, reivindicó además su patriotismo. «Tenemos una enorme fortuna de haber nacido y de vivir en España -dijo- y cuando escucho a la derecha decir que lo que nos jugamos es España ‘sí’ o ‘no’, yo digo: ‘España siempre sí’, pero una España en la que cabemos todos».

Última semana positiva

Hay un comentario generalizado en las filas de Podemos: «Al contrario que a Ciudadanos, a nosotros siempre se nos ha dado muy bien la última semana de campaña». Es precisamente a estas últimas jornadas y horas previas a la votación del 28-A a las que los morados se han encomendado para remontar unas encuestas que le dan los números más bajos de las últimas citas con las urnas. Lo cierto es que en la coalición izquierdista se respira un optimismo moderado que, desde luego, no existía hace solo unos días.

En el cuartel general podemista se considera que ha habido un punto de inflexión en los dos debates a cuatro. Primero, porque se considera que Iglesias fue el único de los candidatos que desde un tono moderado fue capaz de explicar sus propuestas en vez de caer en el insulto. Después, porque el aspirante a la Moncloa logró azuzar el miedo entre los indecisos progresistas ante un eventual bipartito entre el PSOE y Ciudadanos. Éste es un hueso que Unidas Podemos no piensa soltar de aquí al próximo domingo.

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