Diario de León

Este pequeño pueblo de León guarda el cocido más reconfortante del invierno, y la Guía Repsol lo sabe

Casa Coscolo y el cocido maragato que la Guía Repsol destaca como imprescindible cuando bajan las temperaturas

El cocido maragato de Casa Coscolo, en Castrillo de los Polvazares, combina tradición y sabor en cada plato, como muestra este montaje de la Guía Repsol

El cocido maragato de Casa Coscolo, en Castrillo de los Polvazares, combina tradición y sabor en cada plato, como muestra este montaje de la Guía RepsolGuía Repsol

Patricia de la Torre
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Cuando el frío se instala de verdad, con ese viento cortante que cala hasta los huesos, hay una certeza que se impone: la cuchara es la mejor aliada. En su recorrido por los platos de cuchara que mejor representan la cocina invernal en España, la Guía Repsol ha puesto el foco en un rincón de León que parece sacado de una postal. Allí, entre calles empedradas y fachadas de piedra, 'Casa Coscolo', en Castrillo de los Polvazares, ofrece un cocido maragato que no solo reconforta, te reconcilia con el invierno.

El cocido maragato de 'Casa Coscolo': tradición que abriga

Castrillo de los Polvazares es uno de esos enclaves que resisten intactos al paso del tiempo, con su trazado de piedra, sus tejados rojizos y un silencio que invita a quedarse. En pleno corazón de este pequeño pueblo leonés, 'Casa Coscolo' rinde homenaje a la tradición más sabrosa de la comarca: el cocido maragato.

La Guía Repsol lo destaca entre sus propuestas más reconfortantes para los meses de frío, y no es casualidad. Lo que Pedro y Eva cocinan cada día en su restaurante es una experiencia sensorial que hunde sus raíces en la historia maragata. Carne de buey de 'El Capricho', costilla adobada, chorizo, gallina en albóndiga, repollo de huerta, relleno jugoso y garbanzos ecológicos tipo bardal componen una sinfonía de sabores servida con cariño y contundencia. Y sí, todo acompañado por una sopa final que, según quienes la prueban, es pura fantasía.

El creador de contenido gastronómico Carmelo Aunión, en un vídeo que acumula miles de visualizaciones, no duda en afirmar: «Para mí es de esas pequeñas grandes joyas con las que disfrutar de la vida.»

Durante su visita a Casa Coscolo, Carmelo narra paso a paso la experiencia: «Comenzamos con una tosta de cecina, queso y pimienta. Luego llega el cocido: tocino, chorizo, morcilla, garbanzos a fuego lento y una sopa... pura fantasía. Exquisita, por supuesto.»

El Instagram @viajardesdeasturias comparte un vídeo en el que Eva, trabajadora del restaurante explica que lo que hacen «es un cocido maragato un poquitín más especial». Incluyen una tortillita de pan, ajo, perejil y carnes del cocido, frita y luego cocida en caldo. Y en lugar de servir gallina seca, elaboran con ella una albóndiga «que no deja nadie.» Y como guiño moderno, presentan la patata con un «mojo maragato» hecho con grasa de buey, harina, hierbas y un sutil recuerdo al mojo canario.

Comer cocido y pasear entre historia viva en León

Comer cocido en 'Casa Coscolo' no es simplemente sentarse a la mesa. Es el inicio de una jornada que continúa con un paseo entre las callejas de Castrillo de los Polvazares, un pueblo que conserva intacta la estética de los arrieros leoneses. Entre casas de piedra rojiza y portones de madera, el frío parece menos hostil. Porque después de un cocido bien servido, hasta el invierno se vuelve amable.

La Guía Repsol no lo señala como el más famoso ni el más fotografiado, pero sí como uno de esos lugares donde la experiencia gastronómica tiene un sentido completo.

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