Diario de León

Instagram enloquece con esta seta que está prohibido recoger en los montes de Castilla y León y parece un filete de churrasco

La melena de león, una seta milenaria con textura de carne y propiedades neuroregenerativas, se convierte en el ingrediente estrella de los platos veganos más virales del momento

La melena de león, tras ser marinada y cocinada, adquiere una textura y aspecto sorprendentemente similares a un filete de carne tradicional, convirtiéndose en la estrella vegetal de las redes sociales

La melena de león, tras ser marinada y cocinada, adquiere una textura y aspecto sorprendentemente similares a un filete de carne tradicional, convirtiéndose en la estrella vegetal de las redes sociales@aldeaecologica/@midietacojea

Patricia de la Torre
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Que el mundo vegetal está cada vez más cerca de conquistar paladares carnívoros no es ningún secreto. Pero de vez en cuando aparece un ingrediente que no solo imita, sino que seduce. Así está ocurriendo con la Hericium erinaceus, más conocida como melena de león, una seta que sabe a gloria y cuando la cocinas parece directamente un filete jugoso salido de una parrilla argentina. Y no es exageración.

¿Qué es la melena de león y por qué parece un filete?

A medio camino entre un coral marino y una bola de algodón gigante, la melena de león es una seta comestible que ha sido venerada durante siglos en la medicina tradicional china por sus propiedades neuroregenerativas. Pero en 2026 no está siendo noticia por su uso medicinal, sino por cómo está conquistando las cocinas con un simple golpe de sartén y un marinado bien pensado.

La escena mostrada en Instagram presenta una pieza entera de esta seta, macerada en soja, pimentón, ajo en polvo o salsa barbacoa, crepita en la sartén mientras se carameliza por fuera y queda fibrosa, tierna y jugosa por dentro. El resultado: un filete vegetal que engaña al ojo y acaricia el paladar.

Y sí, aunque no lo parezca, esta seta tiene también historia en nuestro país. En España, la melena de león es una especie rara, que puede encontrarse en bosques caducifolios con árboles envejecidos, sobre todo en zonas del norte. Pero su recolección está prohibida en Castilla y León, donde figura como especie micológica protegida por su escasez y su papel ecológico. La Junta advierte que recolectarla puede tener consecuencias legales, y promueve su conservación en estado silvestre. Esto no impide que se cultive con fines gastronómicos, como ya ocurre en algunos viveros especializados.

No es carne, pero podría pasar por ella

Uno de los grandes encantos de la melena de león es su textura. Al cocinarla, sus hebras se separan de forma parecida a la carne desmechada o al pulled pork. Pero con el marinado adecuado, puedes conseguir resultados que recuerdan a un churrasco o a un filete de lomo. 

Lo cierto es que la seta absorbe sabores con una facilidad pasmosa. En las pruebas que están circulando en redes se han visto versiones con salsa chimichurri, barbacoa coreana, glaseado de tamari o incluso reducción de vino tinto. Todo le va bien. Y todo la hace parecer aún más carne, aunque no tenga ni la misma proteína ni la grasa animal.

¿Es la melena de león la nueva reina del veganismo?

En un momento en el que las alternativas vegetales buscan diferenciarse de los ultraprocesados, la melena de león aparece como un soplo de aire fresco. Y eso es justo lo que está enamorando a los consumidores más exigentes.

Además, tiene bonus track: estudios recientes avalan su potencial para estimular la producción de NGF (Nerve Growth Factor), una proteína clave para la regeneración neuronal.

Dónde encontrarla y cómo cocinarla

No es fácil dar con melena de león fresca en supermercados convencionales, pero empieza a aparecer en tiendas especializadas, ferias ecológicas y mercados de proximidad. También puedes encontrarla deshidratada, aunque su uso es más limitado si lo que buscas es ese efecto filete wow.

Para cocinarla, lo más sencillo es marinarla durante al menos una hora y luego marcarla en sartén con aceite de oliva. Algunos la prensan para eliminar agua antes de dorarla, otros la cocinan al vacío para mayor jugosidad. Sea como sea, lo importante es no pasarse con el fuego y permitir que se caramelice sin secarse.

Una cosa está clara, no tardaremos en verla en las cartas de restaurantes contemporáneos, sobre todo en propuestas veganas, asiáticas o de cocina fusión. Y probablemente también en más de una barbacoa donde la carne ya no es la protagonista.

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