CONVERSACIONES TRAS UN SUICIDIO
Javier González: «La calidad de vida depende de nuestras emociones"
Francisco Jorquera y el psiquiatra Antonio Serrano presentan 'Ángel', el libro del experto en inteligencia emocional

Javier González presenta hoy su libro en León.
Javier González dejó su trabajo en recursos humanos en grandes multinacionales para enseñar a las personas a trabajar la inteligencia emocional. «Me di cuenta de que hay mucho analfabetismo emocional». Hoy estará en León para presentar su libro Ángel, un homenaje a los supervivientes de un suicidio. Estará arropado por dos de los grandes pesos pesados de la medicina leonesa, los jefes de Digestivo y Psiquiatría del Hospital de León, Francisco Jorquera y Antonio Serrano. Será hoy en la Biblioteca Pública a las 19.00 horas de León.
Ángel surgió para apoyar a un amigo, uno de los supervivientes tras la muerte de su hijo, Mario, que a los 19 años se quitó la vida un 12 de agosto de 2020. «Mario está ahora al otro lado del camino», dice el autor que tras ver el dolor y la tragedia silenciada de la familia «para la que no está preparada la biología humana».
Decidió dar un paso más a todos los gestos de apoyo y construyó un relato de once capítulos con once conversaciones con el padre, la madre, el hermano y ocho amigos de Mario, que dialogan con el autor «desde el respeto y la sinceridad» para no solo dar voz, sino poner letra al lado más oculto de los suicidios. El objetivo es que ayude a más personas que pasan por esa situación. «Hay que hablar, hablar mucho del suicidio. Los supervivientes, las familias, se convierten en personas diferentes, no pueden ser los mismos. Desarrollan una sensibilidad que les ayuda a superar el dolor. Piensan más en apoyar a los demás y toma relevancia el sentido de la escucha sin juzgar».
Gestionar el torbellino de emociones dolorosas será la clave para vivir más serenamente con el dolor, que no desaparecerá nunca «y perdurará varias generaciones», como apuntan los estudios.
Al dolor se suma la culpa. «Es inevitable y hay que aprender a aceptarlo. Hay que dejar que el dolor te atraviese de lado a lado para que salga, si es que eso es posible, porque hay que aceptar que se queda».
En las conversaciones con la familia y los amigos surgen preguntas que van directas a los sentimientos tras una muerte inesperada. «A Mario le dieron de alta tras un tratamiento psicológico porque sufrió bullying, pero queda una huella que puede dispararse por una situación estresante. Nunca hay que dar por hecho que todo se ha superado». Por eso hay que hablar. «Estar pendiente, abrazarse, mostrar empatía y un 'feed back' constructivo. Rodearse de familia y amigos de verdad, porque sobran dedos de una mano para contar a las personas que son importantes en la vida y hay que ser muy conscientes de eso. Son los que realmente se preocupan por lo que sientes y hacen lo imposible por ayudar».
Menos fuerza, más emoción
Javier González es profesor de EGB y trabajó dos años en un Centro de Protección de Menores en la Asociación Navarra Nuevo Futuro. Después se dedicó a gestionar equipos humanos durante treinta años. «Llevo dos años formando en inteligencia emociona. Es urgente la educación emocional desde la infancia. Se utiliza demasiado la fuerza para convencer, pero hay poca emoción en las relaciones y las emociones son el filtro de todas las acciones que tomamos en la vida. Pocas personas las trabajan porque se consideran un signo de debilidad. Seguimos en la filosofía del siglo XVII que ponía a la razón en el centro, sin embargo, el 80% del éxito de una buena calidad de vida depende de la calidad de nuestras emociones. La inteligencia emocional es una prevención primaria del suicidio. El suicidio no es cumpla de nadie, es responsabilidad de todos».
«Los intentos de suicidio con pastillas fulminan el hígado»
«Este libro es muy especial por el tono y el contexto que aborda un tema tan complejo como es el suicidio y porque está escrito por una persona que no es escritor, es un docente que se hizo comercial, que dialoga con los protagonistas e intenta exponer algunas herramientas para abordar la soledad, la angustia y romper los mitos como el tabú y que no hay que hablar del suicidio».
Jorquera asegurar estar «muy sensibilizado con el suicidio», una realidad que le ha tocado atender como médico «en el servicio de urgencias del Hospital de León».
Como gastroenterólogo, Jorquera es uno de los primeros especialistas que acude para atender a los pacientes que llegan tras ingerir sobredosis de medicamentos. Entre diez y veinte personas ingresan primero en la UCI y luego en la planta de Digestivo por esta causa.
«Lo primero es salvarles la vida, pero el hígado queda destrozado y desarrollan hepatitis fulminantes. Cuando ingresan llegan con fallos hepáticos y algunos necesitan trasplantes. Es así como se ejerce la nueva psiquiatría, un tutelaje mixto de estos pacientes entre Digestivo y Psiquiatría». Para Jorquera, «los intentos autolíticos con fármacos me producen un dolor insoportable porque muestran la carencia de la sociedad, que no trata bien a los ciudadanos. En el suicidio piensa mucha gente, pero el intento de hacerlo no es fácil, hace falta un impulso que desde luego no se previene con el silencio ni con la banalización del problema».
En el debate que se desarrollará hoy en la Biblioteca Pública tras la presentación del libro, el psiquiatra Antonio Serrano, Francisco Jorquera y Javier González, abordarán el impacto del silencio y el tabú en las persoanas «que cada vez más necesitan ser escuchadas».