Diario de León

La doctora Mireia Jornet avisa sobre el eclipse del 12 de agosto: «La retina puede lesionarse sin que la persona note nada»

La doctora Mireia Jornet, especialista en Retina del Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona, advierte de que observar el eclipse total del Sol sin protección adecuada puede provocar una retinopatía solar, una lesión que en algunos casos deja secuelas permanentes

La doctora Mireia Jornet advierte de que observar el eclipse solar sin gafas homologadas puede provocar una retinopatía solar, una lesión que en algunos casos deja secuelas permanentes en la visión

La doctora Mireia Jornet advierte de que observar el eclipse solar sin gafas homologadas puede provocar una retinopatía solar, una lesión que en algunos casos deja secuelas permanentes en la visiónQuirónsalud

Patricia de la Torre
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El próximo 12 de agosto de 2026 tendrá lugar un acontecimiento histórico para los aficionados a la astronomía. España podrá contemplar el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo, un fenómeno excepcional que atraerá a miles de personas durante el atardecer. Sin embargo, los oftalmólogos recuerdan que la emoción por presenciar este espectáculo natural no debe hacer olvidar un riesgo que puede tener consecuencias irreversibles para la visión.

Los especialistas en retina advierten de que mirar directamente al Sol sin la protección adecuada puede provocar una retinopatía solar, una lesión que afecta a la parte central de la retina y que, en algunos pacientes, deja secuelas permanentes. Lo más peligroso es que el daño puede producirse sin dolor y que los síntomas suelen aparecer horas o incluso días después de la exposición.

La doctora Mireia Jornet, oftalmóloga y especialista en Retina del Hospital Universitari Quirónsalud Barcelona, explica que muchas personas creen que notarían inmediatamente si el Sol les ha causado una lesión. Sin embargo, ocurre justo lo contrario.

«Una característica importante es que la retina carece de receptores del dolor. Por ello, la lesión puede producirse sin que la persona experimente molestias durante la exposición. Además, el daño celular continúa desarrollándose durante las horas posteriores debido a los mecanismos de estrés oxidativo y apoptosis, de modo que los síntomas suelen aparecer después de haber finalizado la observación.»

Esto significa que una persona puede contemplar el eclipse pensando que todo ha ido bien y comenzar a notar problemas visuales entre unas horas y dos días más tarde.

La retinopatía solar afecta a la zona de la retina responsable de la visión central

La lesión no se produce porque el Sol «queme» literalmente el ojo, sino por un mecanismo fotoquímico.

«El daño se produce principalmente por un mecanismo fotoquímico, más que térmico. La luz visible de alta energía, especialmente en el espectro azul, genera estrés oxidativo que lesiona el epitelio pigmentario de la retina y los fotorreceptores, particularmente los conos de la fóvea, responsables de la visión central y del máximo detalle visual.»

La mácula actúa como una auténtica lupa natural que concentra la luz en la fóvea. Precisamente por ello, esa pequeña región encargada de la visión más precisa resulta especialmente vulnerable cuando se observa directamente el Sol.

Los síntomas de la retinopatía solar pueden tardar hasta dos días en aparecer

Los especialistas recomiendan prestar atención a cualquier alteración visual tras observar el eclipse, incluso aunque la exposición haya sido breve.

Los signos más habituales son la aparición de una mancha oscura o gris en el centro del campo visual, visión borrosa, distorsión de las imágenes (como percibir líneas rectas onduladas), alteraciones en la percepción de los colores y una menor sensibilidad al contraste.

Aunque muchas personas recuperan buena parte de la visión durante las semanas o meses posteriores, los oftalmólogos advierten de que algunos pacientes mantienen secuelas permanentes, especialmente una pequeña mancha central o alteraciones en la calidad de la visión.

Actualmente no existe un tratamiento específico capaz de revertir la lesión una vez se ha producido. Por ese motivo, la prevención continúa siendo la medida más eficaz.

Cómo ver el eclipse del 12 de agosto sin poner en riesgo la retina

Los especialistas recuerdan que la única forma segura de observar un eclipse solar es utilizar gafas específicas que cumplan la norma internacional ISO 12312-2 y que se encuentren en perfecto estado, sin arañazos, perforaciones ni deterioro.

Las gafas de sol convencionales no sirven para este propósito. Tampoco ofrecen protección las radiografías antiguas, los cristales ahumados, los discos compactos, los negativos fotográficos ni cualquier otro método casero que todavía circula por internet.

En el caso de utilizar telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas, estos deben incorporar filtros solares específicos colocados delante del objetivo. Los expertos recuerdan que nunca deben emplearse únicamente las gafas de eclipse para mirar a través de estos dispositivos, ya que la concentración de la luz puede provocar lesiones oculares graves.

Después del eclipse, cualquier persona que note visión borrosa, una mancha central, distorsión de las imágenes o cambios en la percepción de los colores debería solicitar una valoración oftalmológica lo antes posible.

El diagnóstico se realiza mediante una exploración clínica y pruebas de imagen como la tomografía de coherencia óptica (OCT), que permite detectar las alteraciones en las capas más externas de la retina y valorar su evolución.

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