Diario de León

Babia se consolida como un área clave para la reproducción y expansión del oso pardo

Fapas, junto al Ayuntamiento de San Emiliano, inicia un proyecto para proteger las colmenas

Una cría de oso pardo, en las inmediaciones del parque de Somiendo, en Asturias.

Una cría de oso pardo, en las inmediaciones del parque de Somiendo, en Asturias.efe

María Carnero
León

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La comarca leonesa de Babia será el primer área de trabajo donde la Fundación para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) iniciará en este 2026 sus acciones de protección de colmenares frente a los daños provocados por el oso pardo. Esta decisión responde al notable incremento de la presencia osera en el territorio durante los últimos años, fruto principalmente de la expansión de ejemplares procedentes del Parque Natural de Somiedo.

A diferencia de otras poblaciones cercanas, como las de Teverga y Quirós, cuya evolución se ha visto frenada en los ultimos años, Babia se ha consolidado como un área clave para la reproducción y expansión del oso pardo en la Cordillera Cantábrica. Las cámaras de seguimiento de Fapas llevan años documentando la presencia de osas con crías y de grandes machos marcando territorio, lo que confirma la plena integración de la comarca en el área reproductora y su papel como zona de expansión hacia otras comarcas leonesas, como Omaña.

Fapas trabaja en Babia desde el año 2012, cuando la presencia del oso era todavía muy escasa. Desde entonces, en colaboración con las casas rurales de ecoturismo El Mirador de Babia, la entidad ha desarrollado proyectos de colocación de colmenas polinizadoras y plantación de árboles frutales destinados a mejorar el hábitat y la disponibilidad de alimento para el oso. Año tras año, el aumento progresivo de ejemplares ha ido transformando el territorio, hasta convertirlo en una zona estratégica para la conservación de la especie.

Sin embargo, este éxito en términos de conservación ha traído consigo nuevos retos, especialmente en lo relativo a los daños que los osos causan en los colmenares.

Uno de los principales conflictos derivados de la presencia del oso pardo en Babia es la fuerte incidencia sobre los colmenares. Los osos acceden a ellos en busca de alimento, destruyendo colmenas y provocando importantes pérdidas económicas a los apicultores. Aunque muchos colmenares cuentan con sistemas de protección, los osos han aprendido a superarlos, lo que hace imprescindible la instalación de medidas realmente eficaces.

Desde Fapas insisten en que solo sistemas de cierre seguros y contrastados, como los que utiliza la fundación, pueden garantizar al 100 % que el oso no acceda a los colmenares. La problemática no afecta únicamente a los apicultores: la pérdida de colmenas supone también un impacto negativo sobre la biodiversidad, ya que las colmenas estáticas, ubicadas durante años en los mismos emplazamientos, generan un servicio ecosistémico fundamental a través de la polinización en amplias áreas de montaña.

Con el objetivo de dar una solución efectiva al problema, Fapas ha contactado con el alcalde del Ayuntamiento de San Emiliano para trasladar a los apicultores su ofrecimiento de proteger los colmenares. Ya se han mantenido reuniones y visitas técnicas para revisar algunos de los colmenares más afectados y planificar la instalación de los cierres de protección.

Incrento de daños y petición para agilizar las indemnizaciones

Paralelamente, el Ayuntamiento de San Emiliano de Babia y los apicultores del municipio han denunciado públicamente la situación de «clara injusticia» que aseguran sufrir por los ataques del oso pardo. Según explican, las compensaciones actuales no cubren ni las pérdidas reales ni el esfuerzo necesario para mantener la actividad apícola.Los daños no se limitan a la destrucción de colmenas: incluyen la pérdida de enjambres, la paralización de la producción de miel durante toda la temporada y otros perjuicios materiales que, en muchos casos, no son reconocidos en las valoraciones oficiales. Además, los apicultores critican la forma en que se tasan los daños, ya que algunos enjambres son considerados «recuperables» pese a haber permanecido días a la intemperie en pleno invierno, sin garantías reales de supervivencia.Apicultores y consistorio coinciden en que la convivencia con la fauna salvaje solo será viable si se garantizan compensaciones justas, rápidas y proporcionales, junto con medidas preventivas eficaces financiadas al 100 %. De lo contrario, advierten, el abandono de colmenares y la desaparición de la apicultura tradicional serían inevitables, con graves consecuencias tanto para la economía rural como para la biodiversidad de Babia y de la montaña leonesa.
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