Diario de León

La Junta da el primer paso para recuperar los Altos Hornos de la Ferrería de San Blas

La administración autonómica saca a concurso las obras con una inversión de dos millones de euros

Restos de los Altos Hornos y tubería soplante desde la sala de máquinas.

Restos de los Altos Hornos y tubería soplante desde la sala de máquinas.castro

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Sabero

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La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, a través de su Dirección General de Patrimonio Cultural, Servicio de Conservación y Restauración, ha sacado a concurso la contratación de las obras de ‘Protección y consolidación de los Restos de los Hornos Altos de la Ferrería de San Blas de Sabero’, en un procedimiento abierto con una inversión de 1.985.489,00€, a ejecutar en dos años. Para este año 1.191.293,40€ y para 2027 de 794.195,60€, con un plazo de ejecución de doce meses desde la firma del acta de replanteo. Las empresas interesadas tienen hasta el treinta de marzo para presentar sus ofertas.

Esta iniciativa de la Junta supone un nuevo impulso al Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León en Sabero, al dotarle de una nueva zona museística que completa su discurso en torno a la siderurgia allí asentada en el siglo XIX. La nueva actuación duplica el tamaño del centro. Ahora queda pendiente su extensión a las antiguas instalaciones de la Mina Sucesiva, en cuyo proyecto ya está trabajando el gobierno autonómico y que verá la luz en las próximas semanas.

La Junta de Castilla y León invierte casi dos millones de euros para consolidar y hacer visitables los primeros altos hornos de cok de España, situados en la Ferrería de San Blas en Sabero. La intervención incluirá una estructura de acero corten para recrear el volumen del segundo horno y permitirá integrar los restos arqueológicos en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León. El proyecto de protección y consolidación, que cuenta con una inversión de 1.985.489 euros, busca recuperar el patrimonio industrial de mediados del siglo XIX.

Una de las intervenciones más espectaculares será la del segundo horno alto, el único cuyos restos son aún visibles. Sobre su base, una estructura de acero corten reproducirá su volumetría original, completándose con una malla metálica tridimensional que recreará la parte alta del horno. En su interior, proyectores de luz roja simularán el fuego que antaño fundía el mineral, ofreciendo una experiencia inmersiva sin necesidad de guías especializados. El proyecto contempla un mirador desde el que el visitante podrá tener una visión panorámica del antiguo patio de los hornos altos, contemplando las bases de estos y otras muchas estructuras que han aparecido durante las excavaciones arqueológicas Como gesto de memoria histórica, algunos de los ladrillos utilizados en la reconstrucción parcial llevarán grabados con láser los nombres de los trabajadores que hicieron realidad la ferrería. Un homenaje directo a los hombres que hicieron posible instaurar la siderurgia moderna en España en este rincón de la provincia leonesa.

Un espacio para comprender la siderurgia del siglo XIXUna historia de Sabero de 180 años

Los hornos altos fueron desmontados a finales del siglo XIX, décadas despues del cierre de la Ferrería de San Blas, tal vez como consecuencia del derrumbe de uno de ellos, y sus restos se taparon para crear un patio de juego anexo al colegio de párvulos de la empresa minera. Este patio se adscribió al museo una vez cerrado el colegio. La Junta acometió en 2022 una primera excavación arqueológica en la que aparecieron numerosos restos, lo que motivó una nueva intervención en 2024 que sacó a la luz nuevas estructuras de la zona de fundición. Ahora se inicia su puesta en valor para ser visitado, lo que permitirá incorporar este nuevo espacio que facilitará la comprensión de todo el proceso siderúrgico que se realizaba a mediados del siglo XIX. Los hornos altos de la Ferrería de San Blas de Sabero fueron los primeros en España en utilizar carbón de cok como combustible para fundir el mineral de hierro. La fábrica de la Palentina-Leonesa, como relata Gabriel Frias, en su libro El trabajo en la Ferrería de San Blas, llego a contar con dos altos hornos. El primero se empezó a construir en 1846 y se terminó en 1847. Contó con un puente de mampostería y ladrillo por el que circulaban las vagonetas cargadas con las materias primas: menas de hierro, coque y castina, necesarios para elaborar la fundición. Su capacidad máxima de producción diaria llegó a ser, según declaraciones de uno de los propietarios de la Ferrería, Miguel de Iglesias, de unos 200 quintales, es decir, de 9200 kilogramos diarios. Parece ser que el primer horno quedó inservible en agosto de 1859 por faltarle la camisa interior y otras partes fundamentales para su funcionamiento.El segundo horno alto se empezó a construir hacia 1850, pero las diferentes vicisitudes que atravesó la instalación impidieron que las obras terminaran hasta 1859 y su inauguración fue la noche del 10 de enero de 1860. Este horno ligeramente más grande que su compañero, tenía según referencia de Miguel de Iglesias en torno a los 16 metros de altura y 10 ,5 metros de anchura. Los restos conservados actualmente de los hornos altos de la Ferrería de San Blas corresponden a los de este segundo horno y consisten en un muro de contención en piedra sillería que sirvió y sirve para sujetar el terreno del desmonte.
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