Lúpulos de León ultima la venta de su parte a Hopsteiner en su momento más crítico
La agrupación de lupuleros ofrece su 20% a la empresa comercializadora, que pone condiciones

La ribera del Órbigo es zona tradicional de producción de lúpulo en la provincia.
Lúpulos de León da un paso más en su proceso de transformación. Después de la decisión de poner fin a su actividad como comercializadora, la sociedad ultima la venta del 20% de las acciones que tiene en Hopsteiner, la empresa mayoritaria, que se quedará así con el cien por cien de la propiedad si la operación concluye con éxito.
La decisión de vender sus acciones a la empresa comercializadora fue aprobada en una asamblea de socios celebrada hace días, si bien se encuentra a la espera de revisar y concretar algunas de las condiciones que ha puesto Hopsteiner encima de la mesa para cerrar la adquisición.
Aunque la decisión de desprenderse de su 20% está tomada, de momento no hay nada formalizado, según confirma el presidente de Lúpulos de León, Alberto Martínez, quien detalla que la comercializadora tiene hasta final de mes para decidir. La propuesta de la venta partió de la propia SAT (Sociedad Agraria de Transformación) que, siguiendo lo que establecen los estatutos cuando se plantea una disolución, ofreció su parte a la empresa matriz de Hopsteiner, la norteamericana Steiner y, después, a Hopsteiner España, quien hizo una contraoferta a la baja que parece haber recibido el visto bueno de Lúpulos de León.
Condiciones
Falta por decidir si se da el visto bueno a las condiciones que exige Hopsteiner, entre las que está pasar a formar parte de la APA en la que se ha transformado la agrupación al dejar la parte comercializadora una vez que se impusieron los contratos individuales y se perdió la fuerza de grupo a la hora de negociar, lo que supuso un varapalo para los lupuleros y un punto a favor para Hopsteiner. Perdida su capacidad comercializadora, Lúpulos de León se queda como una agrupación de productores agrarios dedicada únicamente a trámites administrativos como la gestión de subvenciones. No desaparece, pero va desintegrándose.
La formación que agrupa a alrededor de una cuarentena de cultivadores de lúpulo en la provincia —de los 250 con los que contó hace años— espera que los trámites sigan adelante en un momento crítico para el cultivo, que tampoco atraviesa un buen momento a nivel mundial.