Diario de León

Boticaria García: «Buscar setas en Google es como usar Tinder: la foto que ves igual no representa lo que es»

Boticaria García lanza una advertencia clara sobre uno de los errores más peligrosos al buscar setas

Algunas setas comestibles pueden parecerse peligrosamente a especies tóxicas, por eso nunca deben mezclarse ni identificarse solo por su apariencia.

Algunas setas comestibles pueden parecerse peligrosamente a especies tóxicas, por eso nunca deben mezclarse ni identificarse solo por su apariencia.Getty Images

Patricia de la Torre
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«Si no la conoces al 100 %, no te la comas. Las setas no admiten un ‘yo creo que sí’». Con esa contundencia quirúrgica y su habitual tono directo, Boticaria García desmontó en 'Zapeando' uno de los errores más comunes y peligrosos de cada otoño: fiarse de una imagen en Google para identificar una seta. Algo en lo que está profundamente de acuerdo Danael, bióloga experta en micología que arrasa en TikTok.

Porque lo que parece un boletus delicioso puede, en realidad, ser una amanita faloide, y el precio no será una cena arruinada, sino una intoxicación grave, un ingreso hospitalario o incluso algo mucho peor.

En el programa, la divulgadora sanitaria y farmacéutica fue más allá y lanzó una advertencia: «Buscar setas en Google es como usar Tinder: la foto que ves igual no representa lo que es». Un símil perfecto para comprender que el mundo micológico no se rige por likes ni filtros, sino por criterios científicos, observación precisa y formación rigurosa.

Setas, Google y el error de fiarse de la apariencia

España cuenta con más de 3.000 especies de setas, pero solo una pequeña parte es segura para el consumo humano. Muchas otras pueden ser tóxicas, causar cuadros neurológicos, problemas digestivos, hepáticos o incluso la muerte. Y, lo que es peor, muchas tienen un aspecto casi idéntico a sus versiones comestibles.

El error no está solo en la ignorancia, sino en la confianza mal colocada. Cada año, los hospitales españoles atienden casos de intoxicación fúngica por personas que creyeron identificar una seta "que se parecía" a la de una foto en internet. Esa falsa seguridad visual se basa en imágenes estáticas, muchas veces editadas, que no muestran los elementos clave para una identificación fiable.

Lo explicó Boticaria García con claridad meridiana: «Una misma especie puede cambiar según la humedad, el tipo de suelo o la edad. Buscar setas en Google es como mirar perfiles de Tinder: la foto puede ser antigua, retocada o directamente falsa». 

En la misma intervención en 'Zapeando', Boticaria recordó que las setas no se identifican por intuición ni por estética. Y mucho menos por fotografías. Identificar una especie requiere examinar la forma del sombrero, el color de las láminas, la textura del pie, el entorno donde crece, el tipo de corte… y todo esto debe hacerse in situ y con formación específica.

Lo más preocupante es que este tipo de errores no solo afectan al recolector, sino también a quienes consumen esas setas en casa, pensando que son un manjar. Por eso, la recomendación profesional es clara: si tienes la mínima duda, no la consumas. Mejor aún: no recojas ninguna seta si no estás acompañado de una persona experta.

Y sí, existen asociaciones micológicas, excursiones guiadas y talleres formativos en toda España. Pero lo que no puede ser nunca una fuente fiable es una galería de imágenes en Google.

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