Diario de León

Una vida monástica de 850 años en Carrizo

El monasterio de Santa María abre sus puertas por su aniversario para dar a conocer una forma de vida más sencilla y en desuso

La hermana Blanca en la capilla en la que rezan a diario y que han readaptado usando la mitad ante la escasez de vocaciones.

La hermana Blanca en la capilla en la que rezan a diario y que han readaptado usando la mitad ante la escasez de vocaciones.ramiro

Ana Gil
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León

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Cruzar el puente y atravesar la pequeña puerta de una de las entradas al monasterio de Santa María de Carrizo es una especie de viaje en el tiempo. Uno siente que aquí el reloj va a otro ritmo. La calma se percibe incluso antes de situarse entre sus bastos muros que ahora cumplen 850 años. El silencio es uno de los protagonistas de este rincón dedicado al rezo y a la oración. Aunque no el único.

Quince monjas habitan en esta enorme construcción que fue catalogada como Monumento Nacional en 1974 y que es un emblema de la ribera del Órbigo. Su 850 aniversario es también una fecha destacada para el pueblo, pues el nacimiento de uno está estrechamente ligado al del otro.

Stella, la madre superiora, lleva aquí nueve años. Junto a ella, Blanca, la ‘émérita’, sirve de apoyo porque conoce de sobra la vida monástica, a la que ha dedicado más de seis décadas. Está cerca de cumplir 94 años y es una muestra de que la edad pesa, y mucho, también en la vida monástica. 

La mayoría de las monjas de Carrizo superan los 80 años y solo Yulisa, la juniora, pone la nota juvenil con sus 28. Otros 69 le separan de la más mayor, Paz, de 97. Yulisa llegó de Nicaragua. «Aun no ha hecho la profesión solemne, pero sí la temporal y ya lleva aquí más de cuatro años», señala con acento argentino la superiora mientras explica los detalles del proceso que deben cumplir las mujeres que deseen unirse a esta orden cisterciense entre los que se encuentran los cinco años de profesión temporal.

La hospedería vuelve a abrir sus puertas.

La hospedería vuelve a abrir sus puertas.RAMIRO

Esta joven nicaragüense es una ‘rara avis’ en esta pequeña comunidad, a donde apenas llegan nuevas vocaciones. Una tendencia que rompen mujeres venidas de países de Latinoamérica, Africa y también de India. Stella y Blanca lo tienen claro: «La fe ya no se transmite como antes», algo que para ellas tiene mucho que ver con la secularización del mundo y con la baja natalidad de España.

Un rincón del jardín del monasterio de Carrizo

Un rincón del jardín del monasterio de CarrizoRAMIRO

«El materialismo, el hedonismo y todo lo que busca el placer con poco esfuerzo ha cambiado las prioridades de las personas y también a la sociedad», argumentan. Y ponen como ejemplo una realidad: «Mucha gente ya no sabe lo que se celebra con la Navidad porque todo es turismo y se trata de sacar el mayor provecho económico posible», apuntan.

El flujo de Lationamérica

De las 50 mujeres que vivían en este imponente edificio de Carrizo en el siglo pasado, se ha pasado a una quincena. Ahora muchas de las vocaciones vienen de Latinoamérica, como el caso de Yulisa. «Allí están conectados con movimientos religiosos como el neocatecumenal, que están en muchos sitios y son importantes», explica Stella como argumento.

El monasterio de Carrizo tiene tres plantas y su donación tuvo lugar en 1.176, de ahí sus 850 años de recorrido. Para conmemorar esta fecha trascendental en el municipio, el ayuntamiento ha organizado varias actividades, entre las que se encuentran visitas a esta impresionante estructura, además de conciertos y actos culturales. Con la llegada del buen tiempo, se abren las puertas del monasterio a visitas guiadas que se llevan a cabo en dos turnos y para las que es necesario cita previa.

Apoyo municipal

La relación que tienen con el ayuntamiento es excelente. «Alfonso —el alcalde— siempre está muy pendiente de nuestras necesidades», sostienen. Y es que aquí hay mucho que hacer. La vida cotidiana tiene como protagonistas los rezos y el recogimiento, pero la rutina también visitas al médico y trámites habituales como hacer la compra o limpiar. Una de las hermanas que todavía conduce se encarga de los desplazamientos en coche y cuentan también con el apoyo de algunos vecinos.

Monasterio de Santa María de Carrizo.

Monasterio de Santa María de Carrizo.RAMIRO

El mantenimiento de la vida en el monasterio es costoso, pero tienen ayuda. Antes contaban con la venta de productos como pastas, una tradición que ha caído en desuso, aunque venden miel y algunos rosarios. «Mantener esto es costoso; vivimos de las pensiones y también de algunas donaciones», explica la superiora. Aquí, como en otras partes de la zona, se cosía para la marca Teleno hace unos años, pero el cierre de la firma puso el punto y final a esta contribución a las arcas del monasterio y lo que era el taller se ha convertido en una biblioteca.

Lo que sí quieren impulsar son, además de nuevas vocaciones, es la hospedería. Para lo primero, celebraron el pasado sábado un encuentro on line para dar a conocer esta forma de vida y compartir intereses e inquietudes con mujeres de entre 20 y 40 años que se planteen la vocación religiosa. Para lo segundo, han abierto sus puertas a estancias de retiro.

 Doce habitaciones sencillas en las que hospedarse en busca de un silencio que aquí es caldo de cultivo porque la vida, al menos aquí, transcurre de otra forma, a otro ritmo y entre otras prioridades. Este espacio se cerró antes de la pandemia del covid y ahora vuelve a retomarse como una alternativa a la que pueden recurrir hombres y mujeres y que cuenta con su propia página web para hacer las reservas.

Yulisa, a la izquierda, es la monja más joven.

Yulisa, a la izquierda, es la monja más joven.RAMIRO

También será sede, el próximo 30 de mayo, de la reunión pastoral rural que organiza la diócesis de León de forma anual y que acercará a Carrizo a 150 personas.

El Monasterio de Santa María de Carrizo tiene en su iglesia uno de los rincones más impactantes, con los sitiales para el coro que ahora ocupan las hernanas durante los actos litúrgicos porque sus dimensiones quedan ya demasiado grandes para ellas, con lo que una reja que divide el templo en dos partes las separa del resto del público en las oraciones abiertas.

Oración y recogimiento

La jornada comienza con las vigilias de las 5.30 horas. Después hay tiempo antes de la misa de laudes a las 7.45 y el desayuno. La lectura (‘lexio’) es a las 9.45 y apenas una hora más tarde hay otra pequeña oración (tercia) antes del turno de trabajo de labores como lavandería o cocina. «Para las labores de limpieza y cocina necesitamos que vengan personas de fuera «, explica Stella. En su despacho, donde acomete las gestiones del monasterio, todo se ve perfectamente ordenado y limpio, como en el resto de estancias. En él hay un rincón especial reservado para la auténtica Virgen del Villar, patrona de Carrizo, que luce discreta y en perfectas condiciones tras ser restaurada. En otro espacio, los tres fundadores de la orden cisterciense: Roberto, Alberico y Esteban.

La superiora, Stella, y la hermana Blanca.

La superiora, Stella, y la hermana Blanca.RAMIRO

Blanca, la hermana ue se encarga también de las tareas contables, presume divertida del ‘ordenador del siglo XXI’; un mueble de grandes dimensiones en cuyos numerosos cajones se recoge documnetación de los 70 pueblos que aquí se custodiaban , entre la que se encuentra el acta de donación del monasterio, que data del 10 de septiembre de 1.176 y a través de la cual se donó el monasterio a la orden cisterciense.

Son solo algunos de los ‘secretos’ que se guardan en este monasterio, testigo de la historia de Carrizo y en el que se custodia la fe y el silencio como herramientas de una vida distinta que aquí aún sobrevive custodiada por sus históricos muros y sus más de 14 metros de seto.

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