Recuperan una chapa con restos blancos en la balsa del caso Mari Trini
La UME, bajo la dirección de la Policía Nacional de Gijón, desarrolla un trabajo titánico para desaguar la laguna que se prolongó toda la noche en El Frondil, a los pies de la antigua mina de fluorita de Berbes (Ribadesella)

Un trozo de chapa con restos de pintura blanca es el primer hallazgo de los trabajos de drenaje de la balsa minera de Berbes, en Ribadesella, en busca de los coches donde Antonio da Silva, el Portugués, pudo arrojar a su mujer, María Trinidad Suardíaz Suero, y su hija, Beatriz da Silva Suardíaz, hace treinta y ocho años.
En la titánica operación participan, desde primera hora del martes, cerca de un centenar de personas, entre militares de la UME, en su mayor parte de León, y policías nacionales de Gijón y de cuerpos especiales. El objetivo es achicar los 15.000 metros cúbicos de agua, aproximadamente, de esta laguna de una antigua mina de fluorita.
El operativo ha desarrollado los trabajos de trasvase del agua de la balsa al mar Cantábrico mediante unas bombas especiales y varias mangueras instaladas en diferentes puntos de la balsa. Hasta media tarde del martes, se había logrado sacar algo más de un metro, a tenor de la altura que alcanzaron los testigos pintados por los equipos acuáticos en la pared de este paraje inundado por los manantiales que se filtran de forma subterránea.
La balsa ya había descendido su nivel aproximadamente otro metro de agua desde el verano, pues la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de Gijón había solicitado a la empresa que gestiona la captación de aguas de Ribadesella —situada en uno de los túneles de la mina— que apurara más la extracción con el fin de
Sin embargo, las lluvias de noviembre volvieron a elevar el nivel. La jornada de este miércoles se considera «clave» para intentar llegar a los coches, aunque «tampoco será tarea fácil», según fuentes de la investigación. La balsa tiene gran cantidad de lodos y algas que hacen suponer que cualquier objeto está semienterrado en su lecho.
El hallazgo de un trozo de chapa blanca se corresponde con los indicios que llevaron a la jueza Ana López Pandiella, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón, a solicitar una investigación exhaustiva de la balsa y los restos que se encuentren en el fondo en busca de posibles restos humanos.
La UME dispone de medios como un camión grúa que podría ser utilizado para la extracción de los vehículos en caso de que se llegue a los mismos, aunque el hallazgo de la chapa blanca puede indicar que el estado de los restos sea muy endeble debido a la oxidación producida por tantos años de inmersión en estas aguas que a veces mezclan con el salitre marino.
Cualquier objeto tiene que ser tratado con sumo cuidado a expensas de que se pueda encontrar cualquier prueba relacionada con las desaparecidas y posibles víctimas de una muerte violenta.
En este caso, la balsa se convertiría en el escenario de un crimen y tendrían que movilizarse los equipos forenses y judiciales correspondientes. De momento, esta posibilidad no se valora como plausible. Llegar a los vehículos y comprobar que alguno perteneció al Portugués ya sería un éxito, valoran fuentes policiales.
El caso Mari Trini y su hija Beatriz, que tenían 24 años y 13 meses de edad cuando desaparecieron, está en manos de la Udev de Gijón desde que en 2002 presentó una denuncia el hermano y tío de las víctimas, Carlos Manuel Suardíaz.
Provincia
Un vecino pone a la Udev sobre la pista de Mari Trini y su bebé: una charca a la que el Portugués habría arrojado dos coches hace 30 años
ana gaitero / isolina cueli | león / asturias
Este hombre, el último familiar directo de las desaparecidas, falleció en noviembre de 2017 en el hospital de Cabueñes, tras varios años de sinhogarismo en las calles de Gijón. Poco tiempo antes se habían archivado provisionalmente las diligencias judiciales —abril de 2017— tras los resultados negativos de la búsqueda de las dos mujeres en Matadeón de los Oteros en marzo de 2016.
La pista leonesa del caso se encuentra en este pueblo porque Antonio da Silva tenía una casa que adquirió a finales de los años 70 donde residió con su primera esposa y varios de sus hijos, primero, y en alguna temporada con Mari Trini.
Es en Matadeón de los Oteros donde la mujer pidió auxilio al vecindario por los malos tratos que sufría, hasta el punto de, estando embarazada, quedaba encerrada en el domicilio mientras el marido se iba de viaje.
La Guardia Civil la rescató y se cursó una denuncia por retención ilegal y amenazas que acabó en un juicio que debía celebrarse en la Audiencia provincial de León el 15 de septiembre de 1987. Pero nunca sucedió. Después de firmar la citación el 15 de julio en el Palacio de Justicia, junto a su marido y maltratador, el rastro de Mari Trini se perdió. En la balsa puede estar la respuesta.

Búsqueda de Marti Trini y su hija

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